Bullying o acoso escolar

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¿Tu hijo o hija, o tú mismo sufres de bullying?

Si buscas ayuda psicológica para resolver problemas relacionados con el bullying, te invitamos a conocer nuestros servicios de Terapia infantil en CDMX, enfocados en el acompañamiento emocional de niños y adolescentes.

Bullying y acoso escolar: qué es, cómo detectarlo y qué hacer

¿Qué es el bullying o acoso escolar?

El bylling o acoso escolar es un comportamiento agresivo e indeseado entre niños de edad escolar, que se caracteriza por una diferencia real o percibida de imbalance de poder. Este comportamiento puede ser repetitivo o bien ocurrir una sola vez pero de forma contundente (subir un video humillante a Internet). Si bien el acoso escolar tiende a ser físico y fácil de reconocer, también puede darse de forma encubierta y silenciosa, a través de rumores o mediante el Internet o celulares, causando igual de daño emocional.

Un problema cada vez más frecuente

El bullying o acoso escolar parece estar cada más extendido, en parte por la aparición del ciber-bullying. Los efectos en las víctimas varían de la disminución de la autoestima, la baja del desempeño escolar, la depresión, el abandono escolar, a las ideas e incluso actos suicidas. Su prevalencia como su gravedad constituyen un problema de las sociedades que exige la movilización de diversos actores no solo para la intervención, también para la prevención.

No es un conflicto cualquiera

Es importante en un inicio diferenciar el bullying de los conflictos normales o pleitos corrientes entre los menores. En el bullying, no se trata de una agresividad dirigida a obtener algo, sino una forma repetida de violencia que tiene como objetivo rebajar al otro, frecuentemente sin ninguna ganancia secundaria aparente.

El agresor necesita afirmar su posición de superioridad colocando al otro en inferioridad.
Aquí no solo están la víctima y el agresor: también los testigos, presenciales o virtuales. Su rol no es menor; el intimidado busca un público que, aun pasivo, lo reconozca como el más fuerte. A la vez, la humillación de la víctima aumenta por la presencia de quienes observan su impotencia para defenderse.

¿Qué consecuencias tiene el bullying?

El bullying puede afectar la salud física de la víctima, con efectos inmediatos como daño físico, pero también efectos a largo plazo, como dolores de cabeza, trastornos de sueño o somatización. Los síntomas relacionados con el estrés o la ansiedad ocasionados por el bullying incluyen:

  • trastornos del sueño,
  • problemas gastrointestinales,
  • dolores de cabeza,
  • palpitaciones,
  • dolor crónico,
  • sensación de cansancio para hacer cosas,
  • sentimientos de soledad,
  • miedos,
  • pérdida de autoestima,
  • poca confianza en sí mismo/a y en los otros,
  • síntomas somáticos,
  • ansiedad,
  • depresión,
  • infelicidad en general,
  • reacciones agresivas,
  • intentos y actos de suicidio.

Señales de que un niño sufre bullying

Los niños o jóvenes pueden presentar alguno de los siguientes síntomas:

  • Regresar a casa de la escuela con la ropa desgarrada o desarreglada, o con los libros maltratados.
  • Presentar moretones, cortadas o rasguños sin que pueda dar fácilmente una explicación de qué le ocurrió.
  • Tener miedo o renuencia a ir a la escuela en la mañana, quejándose de dolores de cabeza o de estómago frecuentemente.
  • Elegir rutas inusuales para ir a la escuela o regresar a casa.
  • Presentar sueños angustiosos o gritos durante el sueño.
  • Perder interés en las tareas de la escuela, y obtener bajas calificaciones.
  • Presentar tristeza o depresión, cambios de humor repentinos, irritabilidad y carácter explosivo repentino o ansiedad frecuente.
  • Pedir dinero o incluso hurtar dinero de familiares para cumplir con solicitudes del bully.
  • Se percibe aislado socialmente con muy pocos amigos.
  • Ser excluido de fiestas o reuniones de la clase, y tampoco ser invitado a organizar las fiestas o reuniones.
niña que sufre acoso escolar
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Señales de que un niño ejerce bullying

Reconocer cuando un niño está intimidando o ejerciendo bullying es muy importante para intervenir a tiempo y evitar que la conducta escale. Lejos de tratarse de "cosas de niños", la mayoría de los menores que intimidan a otros muestran patrones bastante claros en casa, en la escuela o en sus relaciones sociales.

Algunas señales que vale la pena observar son que tu hijo o el niño:

  • Entra con frecuencia en peleas o discusiones agresivas
  • Minimiza el daño que ocasiona, culpando al otro o evitando asumir responsa
  • Está excesivamente preocupado por encajar o mantener estatus en los grupos.
  • Su burla, humilla o señala defectos de otros para sentirse superior.
  • Se rodea de compañeros que también intimidan a otros o celebran sus conductas agresivas.
  • Replica comportamientos agresivos aprendidos tras vivir violencia, castigos severos o bullying.
  • Tiene reportes de la escuela o llamadas de atención de maestros o de dirección.

Estas actitudes suelen reflejar dificultades emocionales, impulsividad, inseguridad, necesidad de control, que requieren guía profesional y una intervención temprana en casa y en la escuela.

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Tipos de bullying o acoso escolar:

Acoso físico:

Incluye dañar el cuerpo de la persona o a sus pertenencias, se refiere al uso de la intimidación física, amenazas, acoso y acciones dañinas.

  • Patear, golpear
  • Escupir
  • Empujar
  • Tomar o romper las pertenencias
  • Hacer gestos ofensivos
  • Hacer fintas de violencia, como levantar puño o lanzar objetos cerca de la persona

Ejemplos: ataques físicos, fintas de violencia (como levantar el puño o lanzar objetos cerca de la víctima de bullying),

Acoso verbal:

Consiste en decir o escribir cosas ofensivas, en juicios constantes y negativos, que pueden tener connotaciones racistas, sexistas, homofóbicas.
Algunos ejemplos del bullying verbal son:

  • Burlarse
  • Llamar por apodos
  • Comentarios sexuales inapropiados
  • Provocar hostilmente
  • Amenazar con causar daño
  • Insultar

Bullying social o acoso relacional:

Se refiere al daño que se realiza a la reputación o a las relaciones de una persona.
Algunos ejemplos del bullying social son:

  • Excluir o aislar a una persona a propósito
  • Pedirle a otros compañeros que no sean amigos de alguien
  • Difundir rumores de alguien
  • Avergonzar a alguien en público

Bullying pasivo-agresivo:

Es la forma menos mencionada de bullying, pero de cierta forma es la más insidiosa y peligrosa. Usualmente, el acosador tradicional es anticipado por los demás, porque es directo a la hora de hacer sus intimidaciones y su presencia es conocida. Un bully pasivo-agresivo, en cambio, actúa apropiadamente en la superficie, pero por debajo, a escondidas, ataca subrepticiamente.

Bullying cebenético:

Es el empleo de la tecnología para acosar, amenazar, avergonzar, difamar o violentar a un joven. Puede realizarse a través de redes sociales, mensajes de texto, subir videos a Youtube, por correo electrónico, discusiones en línea y otras formas digitales, como el robo de identidad.

Consecuencias del bullying en la salud mental

El bullying deja marcas profundas que van más allá del momento en el que ocurre. Algunos de las consecuencias directas son:

  • el niño empieza a vivir con miedo o sensación de inseguridad
  • presenta ansiedad, irritabilidad o cambios repentinos de ánimo
  • disminuye su autoestima y tiene sentimientos de inferiodidad
  • dificultad para concentrarse y bajo rendimiento en la escuela
  • dificultad para dormir, pesadillas y cansancio persistente
  • ansiedad social y tristeza frecuente

Si no se atiende a tiempo, estas experiencias pueden derivar en ansiedad crónica, depresión, problemas de confianza, retraimiento prolongado o incluso ideación suicida en etapas posteriores. Intervenir temprano protege el desarrollo emocional del menor y reduce el impacto a largo plazo.

¿Cuáles son las causas del bullying?

En la raíz de los comportamientos del bullying está la creencia ilusoria, pero ampliamente repartida incluso en adultos, de que la rivalidad tiene que ver con que el otro tiene que ser inferior para que yo pueda tener éxito o pueda surgir.

Las conductas de bullying están arraigadas en el tejido de nuestra cultura, lo que permite que los niños puedan aprenderlo desde una temprana edad. Generalmente, la intolerancia y la discriminación dan lugar al acoso escolar o bullying, en lugares en los que los niños son confrontados con diferencias sociales o raciales entre ellos tiende a ser más marcados los comportamientos de acoso. Y cuando estas diferencias disminuyen entre ellos, tienden a referirse a otras características como generar el antagonismo. Factores como la agilidad física, la inteligencia, la apariencia, la popularidad, los hábitos se convierten rápidamente en razones para diferenciar a un grupo de otro *(separar a los que tienen de los que no tienen, de modo que sea fácil para ciertos niños llamar la atención de estas diferencias y acentuarlas mediante la burla y el acoso de los que juzgan en desventaja.

Si quieres profundizar en las causas y el impacto del bullying, puedes desplegar las secciones siguientes.

¿Por qué los observadores se callan?

No todas las personas que observan el acoso son violentos, ni carentes de empatía. Si ellos fueran al rescate de la víctima, podrían temer ser la próxima víctima. De manera más sutil, correrían el riesgo de ser identificados como el más débil. Ahora bien, la identificación, por más parcial que sea, a la debilidad de uno a otro más débil es amenazante incluso en la edad adulta, es decir incluso cuando la identidad ya está desarrollada. Esto lo es todavía más para los jóvenes, que todavía no han desarrollado su identidad. Cada uno sabe efectivamente que hay en el interior de sí mismo debilidades y fortalezas, poder e impotencia. La alianza tácita con el abuso de fuerza y de poder podría ser la actitud escogida como para jugar a poner en el exterior de sí y a distancia de sus propias debilidades e impotencias. Si me burlo del otro, si acompaño a quien lo hace, eso confirma ante los demás (y a uno mismo) que yo no soy así.

El ejemplo más sorprendente de una dinámica como esta, es la de un joven que se hace tratar de « tapete ». En la adolescencia, la duda sobre su propia identidad sexual es muy extendida. Si el otro es tratado de « tapete », yo no lo defendería, por el riesgo de ser insultado por mi cuenta. Además, si me uno a quienes se ríen de él, confirmo que yo no soy igual.

La soledad es el factor más importante que mantiene al joven y a sus padres en una situación de impotencia. Es necesario formar y mantener una red para poner fin a situaciones aisladas y para prevenirlas. Los jóvenes tienen necesidad de ser sensibilizados a los diversos roles que estas situaciones pueden incitarles a jugar, muchas veces a pesar de ellos, al sufrimiento que pueden infligir, a la mediocridad de una valoración así obtenida, al poder y a la responsabilidad de cada uno incluso cuando no está directamente implicado. Sobre todo, deben entender que la intimidación no es un juego y que necesariamente no hay ganadores. Los padres, los profesores, educadores y otros adultos susceptibles de ser observadores o actores de esta cadena de comportamientos se beneficiarían de un mejor conocimiento del fenómeno y de los recursos que están a su disposición para actuar eficazmente, en conjunto.

Entendimiento: la psicología del bullying

El bullying tiene que ver con un fenómeno social que se caracteriza por una forma particular de entender el poder y las relaciones de poder. En la base de toda acción de bullying se encuentra la convicción de que es a través de humillar a otro, de sobajarlo, que se consigue una posición segura, de poder; y la protección que busca quien ejerce el bullying es precisamente del peligro de ser excluido por otro. Es claro que esta creencia está también presente en el mundo de los adultos, y adopta múltiples formas, a veces más sutiles, más sofisticadas, y en ocasiones igual de crudas (acoso laboral, por ejemplo).

No es casualidad que el bullying se presente de manera más marcada y cruda en la adolescencia, periodo en el cual precisamente los hijos viven en un esquema familiar jerárquico con el que ya no están de acuerdo, con el que tienden a rebelarse.

El bullying pertenece a una etapa de la vida, la adolescencia, que está caracterizada frecuentemente por un deseo del menor de romper con un esquema en el interior de la familia, un esquema que presenta marcadamente una jerarquía, una dominación por parte de los padres y una sumisión por parte de los hijos. Este esquema representa el « desarrollo natural » en el que nacen, crecen y se desarrollan todas las personas: cuando un hijo nace, los padres se convierten inmediatamente como pseudo-dioses para su hijo, en una relación de dependencia absoluta; y esta dependencia se traduce en los primeros años de vida (0-7 u 11 años) en una obediencia hacia los padres y una convicción de que son los padres son los que saben qué es mejor para ellos. Este es un proceso « natural », que sin embargo se ve interrumpido por la aparición de la adolescencia: que es la etapa en que los hijos tienen que conquistar su propio punto de vista de las cosas, su propio criterio, su identidad. No es que los padres dejen de repente de saber qué es lo mejor para su hijo adolescente, solo que simplemente no podrá ser así toda la vida: los hijos tienen que ser ellos mismos los que adquieran la seguridad y confianza suficiente de que saben qué es lo mejor para ellos, y tomar sus propias decisiones. Evidentemente es un proceso largo que se inaugura alrededor de los 11 años y culmina idealmente con la madurez.

Este sistema de jerarquía, en el que los padres dominan y los hijos obedecen, es un sistema temporal y artificial, pero necesario, en tanto que los niños necesitan de límites y reglas claras para desarrollar su seguridad y autoestima (ver sobre límites y disciplina). Es artificial o relativo porque solo existe en tanto que los padres son los educadores o tutores de sus hijos, los encargados de transmitirle a sus hijos la cultura y la educación. Y es temporal porque idealmente la educación va dirigida a potenciar los recursos de los hijos, es decir a permitir la madurez de los hijos, y su eventual emancipación (mis padres siguen sabiendo qué es bueno para mí, pero no en primer lugar).

Ahora bien, es conocido que muchos jóvenes al entrar en la adolescencia entran en conflicto con este sistema de jerarquía, y en ocasiones puede llevarlos por mal camino.

Hay muchas maneras de enfrentarse y resolver el conflicto de la adolescencia (en el que los menores se confrontan a la realidad de que no van a pasar toda su vida convencidos de que sus padres en primer lugar saben lo que es mejor para ellos): muchos jóvenes entran en etapas de rebelión, de no obedecer a los padres, de tener bajo desempeño escolar, pero también otros con introversión, retraimiento y la misma obediencia de siempre.
El fenómeno del acoso escolar puede entenderse como un síntoma de que no se está resolviendo adecuadamente el conflicto de la adolescencia. De forma general, las acciones y actitudes del adolescente bully reflejan como se siente con respecto a sus padres: dominados, débiles, impotentes y sobre todo humillados. Existen muchos caminos para resolver el problema de la adolescencia, pero todos estos caminos tienen que conducir a emanciparse de este sistema jerárquico. Pues si el adolescente no logra asimilar este reto, y pasa a ser adulto joven y quiere trasladar esta dinámica de relación a las relaciones entre adultos, terminará en una situación de querer y necesitar dominar a los demás para sentirse seguro consigo mismo; esto es, para no sentir que los demás están por encima de él y lo dominan. Al describir esta imagen vienen a la mente imágenes de situaciones similares de trabajo, por ejemplo, que no son raras de encontrarse. La realidad es que es frecuente encontrarse con adultos que lograron superar muy poco el reto de la adolescencia/madurez, y terminaron con inseguridades que estarán presentes en sus relaciones. Precisamente, cada vez es más frecuente escuchar del acoso laboral (mobbing), entre personas adultas.

Lograr superar el reto de la adolescencia, como lo hemos descrito, supone en primer lugar entender que la supuesta superioridad de sus padres no tiene la finalidad de hacerle sentir inferior (ni débil, ni humillado), sino de enseñarle y transmitirle todo el conocimiento y la cultura que serán de provecho en la vida adulta. No superarlo, supone desarrollar un modo de vida en el que se necesita hacer sentir inferior a los demás para sentirse seguro y evitar sentirse inferior frente a los demás.

El Dr. Gaber Maté sostiene que no se trata de enseñar "respeto" de manera didáctica, sino de reconstruir y fortalecer las relaciones de los niños con los adultos responsables de ellos, como padres y maestros, para ayudarles a desarrollarse de manera saludable y segura.

detener el bullying

¿Qué pueden hacer los padres frente al acoso escolar?

Cuando el bullying ocurre, muchas familias sienten que todo se mueve demasiado rápido: surge el enojo, el miedo, la frustración… Por eso, el primer paso es más simple de lo que parece: regular tus propias emociones. Si el niño percibe calma y claridad en ti, tendrá un punto de apoyo interno para atravesar lo que está viviendo. También es fundamental recordarle que nada de lo que ocurre es su culpa.

Una vez que el niño se sienta seguro contigo, es posible ir reconstruyendo la historia. Hazlo con cuidado o sin prisa: algunos menores temen que, al mencionar nombres o detalles, la situación pueda empeorar. Tener claro la gravedad del asunto les ayudará como padres a decidir si pueden pensar juntos con el menor estrategias concretas; como qué decir, a quién acercarse, cómo pedir ayuda, o si es necesario que los adultos actúen directamente.

Cuando hay ciberacoso, se recomienda guardar evidencias (capturas de pantalla, mensajes) y ayudar al niño a bloquear al agresor. También puede reportarse la cuenta o el contenido a la plataforma.

En ciertos casos, hablar con los padres de otros niños involucrados puede ser útil, pero no siempre es el camino indicado. Si se intenta, es importante que ambas partes puedan sostener una conversación constructiva; de lo contrario, es mejor buscar otras vías.

La coordinación con la escuela es esencial. Primero, es útil hablar con el adulto más cercano al entorno donde ocurre el acoso (maestro o personal responsable). Si no hay una respuesta clara, se puede avanzar con la administración o dirección. Mantener la calma favorece una comunicación más efectiva: el objetivo no es confrontar, sino garantizar la seguridad emocional y física del menor. Usualmente apelar a los valores de la escuela, como el compromiso con el bienestar y el clima escolar, puede abrir caminos de colaboración.

Si no hay acción, es válido elevar el nivel de exigencia, recordando que los estudiantes tienen derecho a un entorno seguro. Y en casos severos, cuando la situación no cambia, la prioridad es retirar al niño de un entorno que lo daña.

Finalmente, después de todo el esfuerzo externo, queda algo igual de importante: la reparación interna. Pasar tiempo con el niño, sostenerlo emocionalmente, darle afecto, ayudarle a recuperar la confianza. Es esta combinación, la de protección, claridad y cuidado, la que le deja una enseñanza decisiva: no está solo, y los problemas se enfrentan acompañado.

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Nuestro test te ayudará a evaluar cómo el bullying está impactando en tu vida y te orientará sobre los pasos a seguir para proteger tu bienestar.

Recomendamos al menor realizar el test en presencia de sus padres/tutores, o a los padres/tutores en compañía de su hijo/a.

Cuándo buscar ayuda profesional

Busca apoyo profesional de terapia infantil en CDMX cuando veas que el menor muestre señales que indican que la situación lo está rebasando. Algunas alertas son:

  • Cambios emocionales marcados como ansiedad, tristeza persistente, irritabilidad, llanto frecuente o baja autoestima.
  • Evitar la escuela, fingir malestares físicos o presentar un descenso repentino en las calificaciones.
  • Aislamiento social, pérdida de amistades o rechazo a participar en actividades que antes disfrutaba.
  • Señales físicas sin explicación clara o pertenencias dañadas.
  • Malestar evidente después de usar el teléfono o redes sociales.

Se necesita ayuda inmediata cuando hay expresiones de

  • autolesión,
  • amenazas directas,
  • miedo intenso a asistir a la escuela
  • o un acoso que se vuelve grave y persistente.

En esos casos, además del apoyo terapéutico, es importante notificar a la escuela y, si existe riesgo para la integridad del menor, considerar también a las autoridades.

Un acompañamiento psicológico temprano ayuda al niño a procesar lo vivido, recuperar seguridad y proteger su bienestar emocional a largo plazo.

Infografías sobre bullying o acoso escolar

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señales de alerta del bullying

Terapeuta Cognitivo-conductual

Imparte terapia individual para adultos e infantil y terapia de pareja en español, inglés.

Ver sus artículos aquí.

Referencias

  • https://drgabormate.com/there-is-a-cure-for-bullying/

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Nuestras 439 reseñas verificadas de Google | 4.8 ★★★★✬

Carolina Muñoz
Carolina Muñoz
4 meses atrás
Excelente espacio de atención psicológica. Es un lugar muy confortable, agradable y que transmite tranquilidad. Además, cuentan con varios psicólogos, lo cual brinda distintas opciones según las necesidades de cada persona. En mi caso me atiendo con Vianney Dorantes y ha sido una gran experiencia: es muy profesional, atenta y realmente sabe escuchar. Me hace sentir en un espacio seguro y de confianza, además pone mucha atención en los detalles de cada situación. Me he sentido muy a gusto en cada sesión y agradezco mucho su acompañamiento. La recomiendo ampliamente.
Marlen
Marlen
3 meses atrás
Mi experiencia personal ha sido excelente. Desde hace unos meses he asistido con la psicóloga Fátima Hernández, quien siempre se ha conducido con respeto, responsabilidad, tacto, ética, profesionalismo y paciencia en cada una de nuestras sesiones. Si bien los temas que hemos abordado han sido complicados, lo cierto es que me he sentido en plena confianza para tratarlos. Estoy agradecida de que existan profesionistas con tanta dedicación, diligencia y preparación como ella, así como centros como este, que han contribuido a la mejora de mi salud mental. Por su parte, el personal administrativo que me ha atendido en la recepción ha sido amable y atento. Finalmente, quisiera agregar que las instalaciones del lugar son cómodas, limpias, agradables y seguras, sin embargo, desconozco si existe un acceso para personas con movilidad limitada porque en la entrada solo he visto escaleras. En general recomiendo mucho los servicios del centro y en particular de la psicóloga Fátima Hernández.
Daniela Castillón
Daniela Castillón
2 meses atrás
Es una clínica con una atmósfera muy agradable y una muy buena ubicación; yo he llevado mi proceso con Rogelio y, honestamente, me parece un gran profesional. Sé que también ofrece la posibilidad de dar terapia de familia, pareja y hasta en otros idiomas, lo cual considero una gran ventaja. He sentido una mejoría evidente desde que inicié mi proceso. Si estás pensando en buscar acompañamiento psicológico, te lo recomiendo mucho, particularmente Rogelio, pero estoy segura que los otros profesionistas son igual de buenos.
Aylin Jacobo
Aylin Jacobo
4 meses atrás
Es un espacio muy ameno y profesional. Tuve el acompañamiento del psicológico Rodrigo Cordero. Una persona que da terapia con un trato muy humano, respetuoso y siempre manteniendo un papel profesional. De la misma forma ofrece una atención increíble, siempre se toma el tiempo de escucharte y de acompañarte durante todo el proceso incluso fuera de sesión, se siente el seguimiento constante. Siempre me brindó un espacio seguro donde pude ser completamente honesta, me cambió la perspectiva de muchos aspectos de mi vida e inclusive me ayudó a desarrollar herramientas para enfrentar mis conflictos día a día. Se nota el profesionalismo, la preparación y sobre todo la vocación genuina por ayudar. Lo recomiendo ampliamente si buscas a una persona totalmente empático, profesional, real y respetuoso y sobre todo interesada en buscar una mejoría personal.
Ale Arredondo
Ale Arredondo
3 meses atrás
Quiero recomendar mucho esta clínica porque mi experiencia ha sido muy positiva. Actualmente tomo terapia con Rogelio y Vianey, y algo que me gustó desde el inicio fue que me explicaron claramente el tipo de terapia con el que trabajan y cómo sería el proceso. Puede parecer algo sencillo, pero para mí fue muy importante entender qué podía esperar y cómo íbamos a trabajar. Después de haber tomado terapia en otros lugares, aquí siento que hay un verdadero hilo conductor entre sesión y sesión. No se sienten como conversaciones aisladas, sino como parte de un proceso que va construyéndose poco a poco. Conforme avanzo, me han ido cayendo muchos “veintes” sobre situaciones, patrones y formas de pensar que antes no lograba identificar. Además, siempre me he sentido en confianza, escuchada y acompañada. La atención es muy profesional, pero también muy humana, algo que valoro muchísimo. Si estás buscando un lugar para iniciar o continuar un proceso terapéutico serio, con profesionales preparados y un ambiente de confianza, definitivamente lo recomiendo. 💙 plus!! Pago con tarjeta, transferencia, factura, etc. y red wifi 😉
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