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ATAQUES DE PÁNICO

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En el Centro R&A Psicólogos contamos con un equipo de 15 psicólogos con diferentes especialidades lo que permite atender los distintos padecimientos y trastornos. Si estás interesado en acudir con un psicólogo a terapia psicológica para tratar el trastorno de pánico, en R&A Psicólogos te ofrecemos servicios especializados a ti y a tu familia.

Trastorno de pánico ⎪ataques de pánico

¿Qué el trastorno de pánico?

Todos presentamos reacciones de miedo y ansiedad ante los eventos estresantes de la vida diaria, pero los ataques de pánico son diferentes. El trastorno de pánico es una condición seria que afecta impredeciblemente la vida de la persona. Los síntomas del trastorno de pánico consisten en ataques repentinos de miedo y nerviosismo, como también síntomas físicos de sudoración y taquicardia. Se llama ataque de pánico a un episodio repentino de miedo intenso que desencadena reacciones físicas severas a pesar de no existir peligro real ni causa aparente, ocasionando en la persona un deseo incontrolable de huir o de pedir ayuda.  Cuando ocurre un ataque de pánico, la persona puede sentirse en peligro de muerte, de perder el control, de volverse loco, desmayarse o de tener un ataque cardíaco, sin que estos peligros sean reales. Como puede verse, durante un ataque de pánico, la reacción de miedo es aparentemente desproporcionada con respecto a la situación, que usualmente no representa ningún peligro (ir en algún transporte, cruzar un puente, estar en un centro comercial, etc.). El primer ataque de pánico generalmente es breve, puede durar minutos, y es detonado por algún evento estresante como una ruptura, un conflicto en el trabajo, un periodo de abuso de cafeína o alguna droga, etc, o bien por una condición como una depresión mayor o el alcoholismo. Después de un primer ataque de pánico, la persona desarrolla un miedo constante a tener otro ataque de pánico, lo que lleva a agravar la situación afectando el funcionamiento diario y la calidad de la vida de la persona.

Entre los trastornos de ansiedad fóbicos, el trastorno de pánico (con agorafobia) es el más frecuente y uno de los más incapacitantes. Se caracteriza por un miedo patológico producto de una forma de percepción y reacción patógena de la realidad, que desencadena una intensa ansiedad en la persona. Es un problema psicológico que puede ser definido como “miedo al miedo”.

Trastorno de pánico con agorafobia

El trastorno de pánico puede llegar a ser incapacitante para la persona, lo puede llevar al abandono de toda actividad que exija un mínimo de esfuerzo, de responsabilidad o de exposición personal, como el trabajo, las aficiones, las fiestas, etc. Las personas que sufren de TP pueden llegar a ser incapaces de salir solos o de quedarse solos en casa. Cualquier estímulo por más mínimo que sea es transformado en una señal de alarma que desencadena terror. Como vemos, puede llegar a convertirse en una situación insoportable tanto para la persona que lo sufre como para los que la rodean.

El pánico experimentado en esta crisis ocasiona la evitación de las situaciones o lugares temidos, dando lugar eventualmente a la agorafobia (fobia a espacios públicos), al punto de poder llegar a quedar recluido en su domicilio.

La crisis puede aparecer en un centro comercial, en el automóvil o en un cine, sin embargo no son las circunstancias o lugares en sí los que ocasionan la ansiedad, sino el miedo de la persona a que le ocurra algo muy grave en ese momento (como perder el control, enloquecer o incluso morir). En tanto la persona tenga esta convicción, la percepción y valoración que tenga de las circunstancias y/o lugares será necesariamente negativa: los lugares serán vividos como inseguros, amenazantes; y además no habrá nadie que pueda socorrerlo.

Esto lo convierte en un tipo de trastorno completamente difuso, en el cual a menudo la persona ya no necesita estímulos externos para tener miedo, pues es su misma percepción de la realidad la que “da lugar” o “crea” por doquier y en cualquier momento el peligro y la amenaza. El mecanismo que conduce a la pérdida completa de control puede tener que ver con una circunstancia externa (miedo a la multitud, a entrar en lugares cerrados, a permanecer solos o alejarse de los lugares seguros) o bien a una sensación interna (cualquier alteración mínima del propio organismo, una leve alteración del latido del corazón, una sensación de equilibrio imperfecto, el no sentirse lúcido).

¿Qué es la agorafobia?

Tradicionalmente, la agorafobia se refiere al miedo a lugares públicos o a espacios abiertos. Sin embargo, últimamente se cree que la agorafobia es una complicación que se desarrolla en los ataques de pánico. Se refiere a un miedo a tener un ataque de pánico y a la manifestación de una conducta de evitación a lugares o situaciones en las que puede ser difícil escapar o pedir auxilio en caso de ataque de pánico o de síntomas relacionados con pánico. Frecuentemente, son evitados ciertos lugares tales como: las calles, los comercios, las filas de espera, lugares llenos de gente, el metro o metrobús, espacios cerrados como ascensores, túneles, teatros, cines, los puentes.

¿Qué es el trastorno de pánico con agorafobia?

Ciertas personas que tienen ataques de pánico recurrentes, modifican su comportamiento de manera importante, por ejemplo abandonar su trabajo. Los miedos a tener un nuevo ataque y sus implicaciones son con frecuencia asociados al desarrollo de comportamientos de evitación (evitar tomar el autobús o de ir a centros comerciales) pueden referirse a criterios de agorafobia. En estos casos, es diagnosticado un trastorno de pánico con agorafobia.

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Características y datos estadísticos

✤     Las personas que sufren del trastorno de pánico son los mayores consumidores de sedantes y ansiolíticos.

✤     Los ataques de pánico causan terror pero físicamente no causan ningún daño.  Tienden a llegar a ser muy intensos muy rápido y desaparecen con o sin ayuda médica (fármacos).

✤     Alrededor del 4% de la población experimentará ataques de pánico durante sus vidas. Las personas que sufren ataques repetidos requieren una evaluación por parte de un profesional de la salud mental.

✤     El trastorno de pánico en adolescentes tienden a manifestarse de forma similar que en adultos. Los adolescentes tienden a experimentar más que “no son reales”, como si estuvieran en un estado de ensueño, o que pueden volverse locos o morir.

✤     El desorden en niños es menos común que presente síntomas que incluyan maneras de pensar (síntomas cognitivos). Los ataques de pánico en niños puede resultar de haber reprobado el año escolar o de la separación de los padres.

✤     Tanto los niños como los adolescentes que sufren de ataques de pánico tienen mayor riesgo de desarrollar abuso de sustancia y depresión, y en ocasiones pensamientos suicidas, que incluyen planes y/o acciones.

✤     La persona que sufre de un ataque de pánico, cuando ocurre una crisis no es consciente de la naturaleza fóbica de sus perturbaciones, sino que piensa que es víctima de una enfermedad muy grave o rara.

✤     Un ataque de pánico puede ocurrir una única vez en la vida, pero muchas personas experimentan episodios repetidos.

Síntomas de los ataques de pánico

Los ataques de pánico son una de las condiciones más angustiantes que una persona puede experimentar, y sus síntomas se asemejan mucho a los de un ataque cardíaco. Usualmente ocurren cuando la persona está lejos de casa, pero puede ocurrir en cualquier lugar y en cualquier momento. Mientras está en una tienda comercial, caminando por la calle, conduciendo el automóvil o sentado en el sillón en casa. Los ataques de pánico pueden presentarse también mientras la persona duerme, y son llamados ataques de pánico nocturnos. Son menos comunes, afectan a un 40% de las personas que sufren del trastorno de pánico.

El ataque de pánico está caracterizado por un conjunto de manifestaciones neurovegetativos como dolores precordiales (en el pecho del lado del corazón), sofocación, nausea, vértigos, calambres, cefalalgias (migrañas intensas), y manifestaciones psico-sensoriales como variación de la intensidad luminosa, auditiva, de la percepción de la distancia, acompañadas de perturbaciones cognitivas como sentimiento de catástrofe inminente, de pérdida de control, miedo a volverse loco, miedo a morir, y de problemas de comportamiento como interrupción de actividades, huída del lugar o de la situación, aislamiento. Como podemos ver, las manifestaciones conductuales son mínimas a tal punto que pasan desapercibidas para los demás. La tormenta es interior, y la persona se limita a permanecer inmóvil o a huir y a aislarse.

Un ataque de pánico es definido por la aparición abrupta de un miedo intenso que alcanza un pico en pocos minutos e incluye por lo menos cuatro de los síntomas siguientes:
•      Sentimientos de pánico, miedo e inquietud

•     Taquicardia

•     Dolor en el pecho

•     Respiración agitada e hiperventilación

•     Sensación de desvanecimiento, mareos

•     Necesidad irresistible de huir o de pedir ayuda

•     Temblores

•     Sensación de ahogo, falta de aliento

•     Sensación de desrealización o de estar desconectado de la realidad

•     Sudoración

•     Nausea y malestar de estomago

•     Sensación de calor o frío repentinos

•     Terror, miedo a morir, perder el control o volverse locos

•     Entumecimiento en manos, calambres

•     Distorsiones de la percepción, sensación de estar en un sueño

•     En 20% de pacientes puede presentarse un episodio de síncope o desmayo brusco de duración breve y recuperación espontánea.

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Signos y síntomas del Trastorno de pánico

Puedes estar sufriendo de trastorno de pánico si:
•     Experimenta ataques de pánico frecuentes y repentinos que no están ligados a una situación específica

•     Tiene un sentimiento de estar fuera de control durante el ataque de pánico

•     Tiene temor intenso acerca  de cuando ocurrirá el próximo ataque de pánico

•     Se comporta diferente debido a los ataques de pánico, como estar evitando los lugares en los que han ocurrido ataques de pánico en el pasado.

•     Síntomas físico durante el ataque, como taquicardia, sudoración, problemas de respiración, debilidad o mareo, entumecimiento de manos, dolor en el pecho y estómago.
Si bien un ataque de pánico puede durar solo unos minutos, los efectos de la experiencia puede dejar una huella duradera. El recuerdo del miedo intenso y el terror que experimentó durante los ataques puede tener un impacto negativo en su confianza en sí mismo y causar perturbaciones series en su vida diaria.
Esto puede llevar a los siguientes síntomas:

•     Ansiedad anticipatoria. En lugar de sentirte relajado entre cada ataque de pánico, te sientes ansioso y tenso. La ansiedad surge del miedo a tener un ataque de pánico futuro. Este miedo al miedo esta presente la mayoría del tiempo, y puede ser muy incapacitante.

•     Evitación fóbica. Empiezas a evitar ciertas situaciones y ambientes. Llevado al extremo, la evitación fóbica desarrolla agorafobia.

¿Cuándo buscar ayuda?

Si tienes por lo menos cuatro de los síntomas de ataques de pánico, busca ayuda profesional lo antes posible. Los ataques de pánico son difíciles de manejar por cuenta propia, y tienden a empeorar sin tratamiento. Y dado que los síntomas de los ataques de pánico pueden parecerse a otros problemas serios de salud, como ataques al corazón, es importante una evaluación para descartar cualquier otro peligro.

Tipos de ataques de pánico

Se reconocen tres tipos diferentes de ataques de pánico:

✦     Imprevisible, inesperado o espontáneo: Estos ataques pueden producirse sin que que parezca haber algún detonador ambiental o cognitivo. Este tipo de crisis constituye la característica esencial del trastorno de pánico.

✦     Situacional o inducido: Estas crisis se producen a partir de la exposición de un factor detonador o bien después de la anticipación del contacto con este factor. Este tipo de ataque se presenta particularmente en los trastornos de fobia específica o bien de fobia social, así como también en el trastorno de pánico.

✦     Ocasionado por ciertas situaciones: Estos ataques se producen en presencia de un factor detonador, pero no se producen necesariamente cada vez que hay contacto con este factor.

Causas del trastorno de pánico

Estudios de investigación han mostrado que existe una tendencia a que el trastorno de pánico se transmita en familia. Sin embargo, no es totalmente heredado. En un año cualquiera, de 30% a 40% de la población general tendrá un ataque de pánico, pero la mayoría de estas personas no desarrollará un trastorno de pánico, y posiblemente sea la única crisis que experimente. El primer trastorno de pánico es generalmente activado por situaciones estresantes, por ejemplo en las transiciones importantes de la vida, como la graduación de la preparatoria, al entrar a un trabajo, al casarse o tener un bebe, una cirugía o un aborto. El estrés severo, como la muerte de un ser querido, el divorcio o la pérdida del trabajo puede detonar un ataque de pánico.

Factores psicológicos

Enfoque sistémico: causas del trastorno de pánico

De acuerdo con el enfoque sistémico, la causa de los ataques de pánico tiene que ver con una gradual evolución de intentos inadecuados y reiterados por parte de la persona en el manejo que hace de la realidad, y en específico del miedo y la ansiedad. Lo que ocasiona los ataques de pánico es un conjunto de actitudes, decisiones, pensamientos y comportamientos que la persona emplea sobre la base de la percepción de sensaciones, situaciones personales que son vividas como amenazantes. Los ataques de pánico son una respuesta a una impotencia aprendida, a un crecimiento del sentimiento en la persona de impotencia a controlar ciertas variables del entorno.
El trastorno de pánico es el resultado de una pérdida gradual y casi total de la confianza en las propias capacidades, de una falta de afirmación de uno mismo. Se puede decir que las personas “construyeron” su propia prisión fobica, mediante una gradual serie de intentos inadecuados de controlar los propios miedo, hasta la total sensación de incapacidad.

Los ataques de pánico se forman a partir de un gradual agravamiento de la percepción del miedo y de la sensación de incapacidad de manejarlo por parte de la persona, hasta que se llega a la pérdida total de confianza en los propios recursos.
Para el enfoque sistémico, lo que determina el trastorno de pánico no es el hecho inicial, lo que ocasionó el primer ataque de pánico, sino todo lo que la persona realiza para evitar el miedo y futuros ataques de pánico. Es decir que, como señala Giorgio Nardone:  “las soluciones ensayadas, elaboradas por las personas para evitar el miedo a desencadenar sus propias reacciones emotivas y corporales del miedo, conducen a un agravamiento de la sintomatología misma.”

La mayoría de personas que sufren de un trastorno fóbico (de ansiedad), tiene en común diversas estrategias conductuales redundantes (soluciones ensayadas):

mujer con trastorno de pánico-     la “evitación: la persona tiende a evitar todas las situaciones o lugares que puedan estar asociadas al surgimiento del miedo. Si bien la evitación reduce los efectos desagradables del miedo de forma “inmediata”, en realidad es una trampa mortífera, ya que conduce gradualmente a la persona a incrementar las evitaciones hasta la completa incapacidad típica de los ataques de pánico (agorafobia).

-     la “solicitud de ayuda”: cuando la persona entra en el círculo vicioso de las evitaciones, activa generalmente otra estrategia contraproducente: la tendencia a estar siempre acompañados y apoyados por alguien, preparado para intervenir en caso de crisis de pánico o de pérdida de control. Esta estrategia, si bien puede reconfortar al inicio, también agrava los efectos y la sintomatología. Ya que pedir ayuda confirma a la persona necesitada su incapacidad para afrontar las situaciones y manejar sus propias reacciones. Es importante ver que en la ayuda que recibe de las personas alrededor hay un doble mensaje: “te ayudamos porque te queremos”, y “te ayudamos porque estamos de acuerdo (con tu miedo) de que no puedes afrontarlo solo”. Este intento de solucionar el problema puede llevar consecuencias serias, al punto de impedir a la persona poder estar sola.

hombre con trastorno de pánico-     el “intento de control”: el intento empecinado y reiterado de las propias reacciones del cuerpo, de la mente y de las conductas, así como de la realidad circundante termina por producir generalmente la pérdida de control. La persona quiere mantener el control de las propias reacciones de miedo que desencadenan los síntomas fisiológicos, pero este esfuerzo provoca literalmente los síntomas que luego hacer perder el control.

     Imagine la siguiente situación: se encuentra en medio de una multitud y de repente comienza a preguntarse si se siente mal. La reacción inmediata será prestar atención a las propias reacciones fisiológicas: el latido del corazón, el ritmo respiratorio, la temperatura, etc. Esta forma de control localizada de las funciones fisiológicas espontáneas tendrá como resultado la alteración de al menos una de éstas, lo que provocará miedo; el miedo incrementará las alteraciones fisiológicas y viceversa. En este punto, la espiral de alimentación circular y retroactiva, entre miedo y reacciones fisiológicas alteradas, puede ir en escalada hasta una crisis de pánico si el sujeto no interrumpe este círculo vicioso basado en el intento de controlar las propias reacciones.
Al desbloquear la espiral de evitaciones progresivas, consiguiendo que la persona se exponga nuevamente a las situaciones antes evitadas, y al romper con el círculo vicioso de solicitud de ayuda, se observa una casi mágica reducción del miedo y del pánico, el trastorno fóbico se desbloquea y ocurre un incremento de la confianza de los propios recursos.
El tratamiento en el enfoque sistémico se centra en el “cómo” cada persona, sin darse cuenta “construye” la trampa en la que entra y de la cual ya no consigue salir sola. (Existen supuestos que impiden la solución del problema.)

La génesis o la causa de estos supuestos es secundaria, el problema se resuelve aquí y ahora.

Enfoque cognitivo conductual: causas del trastorno de pánico

Para el enfoque cognitivo conductual, la aparición de los ataques de pánico se debe a una reacción inadecuada a las sensaciones de ansiedad o angustia.

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Enfoque psicoanalítico: causas del trastorno de pánico

Para el psicoanálisis, ciertos individuos tienen susceptibilidad a presentar episodios de ataques de pánico debido a una predisposición a la ansiedad, asociado a un temperamento temeroso.

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Enfoque cognitivo: causas del trastorno de pánico

Para el enfoque cognitivo los ataques de pánico son el resultado de interpretaciones erróneas de sensaciones corporales normales, como si se tratara de signos de una inminente catástrofe mental o física.

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Diagnóstico del trastorno de pánico

Las personas que sufren de trastorno de pánico son realmente incapaces de organizar y dirigir su vida, puesto que el miedo es su emoción predominante. La prioridad para ellos, en consecuencia, es tratar de defenderse continuamente de él, o al menos intentar controlarlo, organizando toda su vida en torno a esta fobia.

No toda persona que sufre un ataque de pánico, sin embargo,  tiene un trastorno de pánico.  Varios problemas emocionales puede tener como síntomas los ataques de pánico. Entre estos trastornos están el estrés post traumático (TEPT), esquizofrenia, depresión, e intoxicación o abstinencia de ciertas drogas de abuso. Además, el ataque de pánico típico “imita” varias condiciones médicas de riesgo. Por consiguiente, para la persona que experimente por primera ocasión un ataque de pánico, es altamente recomendable en primer lugar visitar a su médico para asegurarse que no se trata realmente de un ataque cardíaco, de un problema de asma, una emergencia endócrina como problema de tiroides, u otra condición médica peligrosa.

El diagnóstico de un ataque de pánico es un diagnóstico de exclusión. Esto quiere decir que antes que pueda determinar el diagnóstico de ataque de pánico, tienen que descartarse todas las otras posibles causas de los síntomas en cuestión. Si el doctor no encuentra ninguna enfermedad física, la persona es referida con un psicólogo (o psiquiatra).

El trastorno de pánico es diagnosticado en personas que experimentan ataques de pánico espontáneos que aparentemente ocurren de la nada y están frecuentemente preocupados con el miedo de una crisis recurrente. El diagnóstico esta basado en la intensidad y duración de los síntomas, incluída la frecuencia de los ataques de pánico, así como la observación de la actitud, comportamiento y maneras de pensar del paciente. El profesional de la salud puede determinar entonces si se trata de un trastorno de pánico.

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Tratamientos para trastorno de pánico

Como otros trastornos de ansiedad (o trastornos fóbicos de ansiedad), el trastorno de pánico y la agorafobia pueden ser tratados. La eficacia de la psicoterapia para tratar los trastornos de ansiedad está bien establecida. Incluso es el tratamiento privilegiado en un gran número de casos, antes de tener que recurrir a los medicamentos. En algunos casos es recomendado la combinación de psicoterapia y medicamento.

El éxito de en el tratamiento varía con cada persona. Algunos responden en pocos meses, mientras que otros necesitarán más de un año. El tratamiento puede complicarse si la persona presenta más de un trastorno de ansiedad o sufre de depresión o dependencia a alguna sustancia.

Terapia Cognitivo-conductual para el tratamiento del Trastorno de pánico

Las terapias cognitivo conductuales para el trastorno de pánico se desarrollan generalmente a lo largo de 10 a 25 sesiones espaciadas de una semana, de forma individual o en grupo.

La terapia cognitivo conductual busca ayudar a las personas con trastorno de pánico a identificar y disminuir los pensamientos irracionales y las conductas que refuerzan los síntomas de pánico. Las sesiones de terapia tienen por fin informar sobre el estado de pánico y de modificar poco a poco las “falsas creencias”, los errores de interpretación y los comportamientos negativos que le son asociados, de modo que sean remplazados por conocimientos más racionales y realistas.

Existen varias técnicas y ejercicios que permiten aprender a superar las crisis y a calmarse cuando se siente la ansiedad elevarse. Es preciso realizar ejercicios simples de una semana a otra para poder progresar. Es importante señalar que las TCC son útiles para reducir los síntomas pero su objetivo no es definir el origen o causa del surgimiento de estas crisis de pánico.

Las técnicas conductuales que son utilizadas usualmente para reducir la ansiedad son: técnicas de relajación y exposición gradual a situaciones que anteriormente precipitaban la ansiedad en la persona (conocida como desensibilización sistemática)

Terapia Psicoanalítica y psicoanálisis para el tratamiento del Trastorno de pánico. (Psicoterapia psicodinámica enfocada al pánico P.P.E.P.)

Las terapias psicoanalíticas para el tratamiento del trastorno de pánico se conocen como psicoterapia psicodinámica enfocada al pánico (PPEP). La duración estimada del proceso es de 12 semanas, 24 sesiones distribuidas en 2 sesiones por semana. Las técnicas y fases que emplea el psicoanálisis para tratar el trastorno de pánico son: clarificación, confrontación e interpretación. Estas tres fases no son necesariamente secuenciales.

Ayudar a la persona que sufre de ansiedad entender cómo manejar las fuerzas emocionales que han contribuido al desarrollo de los síntomas del trastorno de pánico, ha demostrado ser efectivo en  enseñar a la persona con trastorno de pánico cómo prevenir un ataque de pánico, o disminuir o detener un ataque de pánico una vez que comienza.

PPEP es una forma específica y manualizada de psicoterapia psicoanalítica que ha demostrado su eficacia. A diferencia del psicoanálisis tradicional o de la psicoterapia psicoanalítica sin definición de duración, PPEP se enfoca en los síntomas de pánico y las dinámicas asociadas con este trastorno. El tratamiento sigue el curso de la identificación del sentido y significado de los síntomas de pánico, señalando los mecanismos de defensa que inhiben la conciencia de sentimientos no reconocidos, así como conflictos y fantasías, y, una vez hechos conscientes, haciendo estos sentimientos menos amenazantes o tóxicos.

Terapia sistémica breve para el tratamiento del trastorno de pánico

La terapia sistémica para el tratamiento del trastorno de pánico se desarrolla a lo largo de 1 a 12 sesiones, aunque la duración depende de cada caso particular. El tratamiento en el enfoque sistémico se centra en el “cómo” cada persona, sin darse cuenta “construye” la trampa en la que entra y de la cual ya no consigue salir sola.

El terapeuta intentará una reestructuración del problema y del sistema perceptivo del paciente. La primera acción que debe hacerse es la ruptura del sistema perceptivo-reactivo “rígido” del paciente mediante la ruptura del mecanismo retorcido de “soluciones ensayadas” que mantienen el problema, y de la maraña de retro-acciones personales que se construyen a partir de ellas. Para después llegar, con este cambio, a una redefinición cognoscitiva de la situación y de la experiencia.

Se le ofrece al paciente un nuevo modelo de percepción de la realidad que le permita salir del círculo vicioso evitativo que ha generado su problema. La intervención está acompañada de tareas o prescripciones que son experiencias directas para el paciente de superación del problema y de una flexibilización en el sistema perceptivo-reactivo del paciente.

Se trata de un conjunto de prescripciones que obligan al paciente a no utilizar las “soluciones ensayadas” habituales, que en vez de resolver el problema lo complican. Se busca una consolidación inmediata de la confianza del paciente en sus propias capacidades. El objetivo es desplazar el punto de vista de la realidad de una perspectiva disfuncional a una mas funcional. Durante el proceso el terapeuta le propondrá al paciente fóbico una serie de objetivos que lo llevaran a enfrentar su temor pero al mismo tiempo lo motivarán de tal forma que olvide ese sentimiento de impotencia.

En el tratamiento del trastorno de pánico se tiene cuidado de atribuir la responsabilidad del cambio a las capacidades personales del paciente, presentando al terapeuta como un estratega que utiliza técnicas concretas para hacer emerger aquello que la persona posee, pero que ésta no ha podido utilizar. Esta experiencia estimula increíblemente a quienes siempre se han considerado ineptos y que en quienes lo rodean no ha podido encontrar alguien que no se lo confirme. La persona adquiere un rol pro-activo en el proceso terapéutico que le permitirá lograr esa auto-afirmación que su entorno le niega.

El enfoque sistémico advierte particularmente sobre el uso de medicamento, ya que utilizarlo sin un tratamiento psicológico puede tener efectos más bien contraproducentes. El riesgo del medicamento es que inhibe las reacciones fisiológicas del miedo a través de sedantes, de modo que la persona no puede reaccionar, pero tendrá de todos modos, quizás de forma aumentada, la percepción del miedo; más aun, su imposibilidad de reaccionar incrementa su sensación de incapacidad de manejar esta emoción.

Medicación: tratamiento farmacológico

Los medicamentos pueden utilizarse para el control temporal o para reducir algunos de los síntomas del trastorno de pánico. Sin embargo, no trata o resuelve el problema. La medicación puede utilizarse en casos severos, pero no debe ser el único tratamiento seguido. La medicación es más efectiva cuando es combinada con otros tratamientos, como terapia y cambios en el estilo de vida, que atienden las causas subyacentes el trastorno de pánico.

Los antidepresivos son utilizados para tratar la depresión, pero también son de ayuda para el trastorno de pánico. Puede tomar semanas para que empiecen a hacer efecto. Algunos de estos medicamentos pueden causar efectos secundarios como dolor de cabeza, nausea o insomnio. Estos efectos secundarios usualmente no son un problema para la mayoría de las personas, especialmente si la dosis iniciar es baja e incrementa con el tiempo. Habla con tu doctor acerca de los posibles efectos que puedas presentar. Es importante señalar que si bien los antidepresivos son seguros y efectivos para muchas personas, también puede causar ciertos riesgos para otros, especialmente para niños, adolescentes y adultos jóvenes. Se ha agregado una advertencia de “caja negra” a los antidepresivos, el tipo de advertencia más seria que una droga de prescripción pueda tener. Esta etiqueta advierte a las personas que los antidepresivos pueden causar a algunas personas pensamientos suicidas o tener intentos de suicidio. Toda persona que toma antidepresivos debe ser monitoreado de cerca, especialmente cuando empiezan por primera vez el tratamiento con medicamentos.


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“Caminaba cerca de mi casa, iba a buscar mi coche. Bruscamente, al bajar al estacionamiento, siento que mi corazón comienza a estrecharse, a contractarse... un dolor increíble. Estaba seguro en ese momento que iba a morir de un infarto(...)”

 
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Las personas que sufren de trastorno de panico son realmente incapaces de organizar y dirigir su vida, puesto que el miedo es su emoción predominante. La prioridad para ellos, en consecuencia, es tratar de defenderse continuamente de él, o al menos intentar controlarlo, organizando toda su vida en torno a esta fobia.

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