
Regulación emocional infantil: cómo fortalecerla
Cuando sentir es aprender: el camino hacia la regulación emocional infantil
En este artículo, descubrirás cómo fortalecer la regulación emocional infantil con señales de alerta y estrategias clave. También ofrecemos terapia especializada para niños y orientación para padres.
Escrito por: Neuropsic. Fernanda Ramos
Imagina a un niño que se siente abrumado por las responsabilidades y desafíos que enfrenta. En esos momentos, su reacción puede variar: desde evitar las situaciones estresantes, hasta intentar desafiar las reglas impuestas. Muchas veces, lo que percibimos como "comportamiento inadecuado" puede ser simplemente una manifestación de la dificultad que tienen para gestionar sus emociones.
Las emociones no solo
- nos protegen y nos ayudan a navegar por el mundo, sino que también
- enfocan nuestra atención en lo que realmente importa,
- mejoran nuestra toma de decisiones
- y fortalecen nuestras memorias.

“Somos seres emocionales con pensamientos y no seres pensantes con emociones.”
¿Qué es la regulación emocional?
La regulación emocional es una habilidad esencial que les permite ajustar la intensidad y duración de sus emociones según sus objetivos y necesidades, facilitando así su adaptación a las demandas del entorno. Por lo tanto, no es una habilidad innata ni automática; se desarrolla gradualmente a medida que maduran las redes neuronales relacionadas con la autorregulación y se les proporciona un entorno adecuado y comprensivo.
Es fundamental que como padres se atienda este tema, ya que el desarrollo emocional de los niños influye directamente en su capacidad para aprender, socializar e incluso tomar decisiones futuras. A continuación, exploraremos cómo se lleva a cabo este desarrollo y cómo podemos apoyarlos.
Algunas señales de que un niño tiene dificultades para regular sus emociones.
Identificar las dificultades en la regulación emocional en niños es crucial para proporcionar el apoyo adecuado. Aquí hay algunas señales que pueden indicar problemas en este ámbito:
Dentro del ámbito clínico, los profesionales pueden aportar técnicas o estrategias para realizar en conjunto. Te compartimos algunas de las más utilizadas y fáciles de aplicar en casa.

Cómo funciona el cerebro infantil en la regulación emocional
Para que los niños aprendan a regular sus emociones, es importante conocer tres áreas clave del cerebro:
- Corteza prefrontal: Ayuda a controlar impulsos y tomar decisiones.
- Amígdala: Procesa emociones intensas como el miedo y la ansiedad.
- Hipocampo: Relacionado con la memoria y el aprendizaje, ayuda a recordar estrategias para manejar emociones.

Dado que el cerebro infantil aún está en proceso de maduración, es clave ofrecer estrategias que favorezcan la autorregulación. Al proporcionar herramientas adecuadas desde la infancia, fortalecemos las conexiones neuronales involucradas en el control emocional y la toma de decisiones.
Lo que dice la ciencia:
Algunos estudios han demostrado que la regulación emocional está relacionada con un aumento de actividad en la corteza prefrontal y una disminución en la amígdala. Esto significa que, a medida que los niños aprenden a manejar sus emociones, desarrollan las partes de su cerebro que les permiten responder de manera más equilibrada ante los desafíos
Este desarrollo se lleva a cabo en un contexto social, donde las interacciones y el ambiente juegan un papel crucial. Los niños aprenden a regular sus emociones observando e imitando a sus cuidadores y a través de la interacción con su entorno. Con el tiempo, comienzan a reconocer y etiquetar emociones más complejas, como la frustración o la vergüenza, y desarrollan estrategias para gestionarlas.
Si cuentan con la guía adecuada, podrán responder de manera más adaptativa. De lo contrario, pueden desarrollar respuestas poco efectivas, como evitar hablar de lo que sienten o reaccionar con desafío constante. Por eso, fortalecer la regulación emocional desde la infancia no solo mejora el comportamiento, sino que también ayuda al desarrollo del cerebro.
El psicólogo James Gross explica que la regulación emocional sigue un ciclo de cuatro pasos:
- Situación: Algo interno (como la preocupación por una tarea) o externo (una invitación a una fiesta).
- Atención: Se dirige hacia detalles clave, como la hora, el lugar o quién invita.
- Evaluación: Se analiza la situación: ¿Quiero ir? ¿Tengo otros planes?
Respuesta: Se toma una decisión basada en la evaluación previa.
Si alguno de estos pasos falla, pueden surgir dificultades en la regulación emocional, afectando la manera en que los niños manejan sus sentimientos y reacciones.
A continuación, exploraremos estrategias prácticas para lograrlo.

Estrategias neuropsicológicas para mejorar la regulación emocional en niños
Ejercicios para fortalecer el control de los impulsos
El control de impulsos es fundamental para la regulación emocional para prevenir y ayudar a los niños a evitar respuestas emocionales desproporcionadas, lo que puede llevar a conflictos o situaciones difíciles. Algunas de las actividades que se pueden hacer para fomentarla son juegos de espera o tareas de conflicto como las siguientes:

| Actividad | Tipo de ayuda |
|---|---|
| Se le dice al niño que cuando escuche dos palmadas, debe dar un salto hacia adelante y cuando escuche una palmada, dar un salto hacia atrás. | Permitirle hacer las palmadas al mismo tiempo que el adulto, contarlas y decir la indicación en voz alta. |
| El niño debe escuchar la diferencia entre un golpe fuerte y otro suave sobre la mesa. Después, el adulto hace una secuencia de sonidos y cuando el niño escuche dos golpes seguidos, ya sean suaves o fuertes, deberá realizar alguna acción, por ejemplo, levantar la mano, brincar, etc. | Que cuente los golpes en voz alta y decir auto-instrucciones. |
| Los niños deben permanecer en silencio y quietos durante un período determinado. Si alguien habla o se mueve, debe esperar un tiempo adicional antes de poder participar de nuevo. | Permitirle 3 intentos como mínimo o que observe a otras dos personas jugar. |
Otra de las técnicas más utilizadas que ayudan al control ejecutivo y emocional es la respiración diafragmática, ya que es sencilla y fácil de aplicar.
¿Cómo se realiza la respiración diafragmática?
1. Observa tu respiración
Coloca una mano en el pecho y otra en el abdomen. Inhala normalmente y presta atención a cuál de tus manos se mueve.
- Si la mano sobre tu abdomen se eleva, es probable que estés respirando de manera abdominal, lo cual es bueno.
- Si la mano sobre tu pecho se mueve, significa que estás respirando principalmente con el pecho, lo que no es tan efectivo para relajarte.
2. Inhala profundamente
Ahora, inhala lentamente por la nariz, como si estuvieras oliendo una bebida caliente. Imagina que estás llenando tu abdomen de aire, como si fuera un globo. La mano sobre tu abdomen debería levantarse mientras inhalas, mientras que la mano sobre tu pecho debe permanecer quieta.
3. Exhala suavemente
Luego, exhala por la boca, como si estuvieras soplando suavemente para enfriar esa bebida caliente. A medida que sacas el aire, tu abdomen se desinflará, y la mano sobre tu abdomen debería moverse hacia abajo.
4. Repite el proceso
Continúa inhalando y exhalando de esta manera. Recuerda que al inhalar, tu abdomen se levanta y al exhalar, se baja. Trata de inhalar durante cinco segundos y luego exhalar durante cinco segundos.

Practicar la respiración diafragmática durante 5 a 10 minutos cada día puede ser muy beneficioso para su hijo, ya que es fácil de aplicar ante situaciones estresantes o prepararlo para enfrentar situaciones que le generen ansiedad. Para que esta técnica sea efectiva, es fundamental practicarla con regularidad y en momentos de calma. De esta manera, el niño podrá recordarla y aplicarla cuando realmente la necesite.
Sin embargo, esto tiene mayor impacto cuando les enseñamos activamente a identificar las emociones. A continuación te damos algunos puntos clave.
Cómo enseñar a los niños a identificar y nombrar sus emociones
1. Fomentar la autoconciencia emocional
El primer paso para apoyar a los niños es reflexionar sobre la propia relación con las emociones, promoviendo así la autoconciencia. Una forma efectiva de hacerlo es mostrarles una lista de frases o un esquema que tengan algunas afirmaciones y que ellos puedan identificarse, como:
- "Me frustro con facilidad."
- "Siento vergüenza muchas veces."
- "Me siento nervioso con frecuencia."
- "Tengo miedo muchas veces."
Estas frases permiten a los niños identificar qué les está causando problemas y establecer objetivos para trabajar en ellos. Es fundamental que los adultos fomenten este ejercicio, recordando que el informante más importante en el ámbito emocional es el niño, sin importar su edad. Además, los adultos deben ofrecer ejemplos claros y descripciones amplias de cada frase para facilitar la comprensión.
2. Enriquecer el vocabulario emocional
Los adultos juegan un papel crucial como modelos a seguir y como fuentes de este vocabulario. Por ejemplo, cuando un niño comparta una experiencia que le haya llamado la atención, podemos decir: "Vamos a reflexionar sobre cómo te sentiste. Por lo que me cuentas, parece que te frustraste, te enojaste o te asustaste. Te explicaré qué significa cada una de esas emociones y tú me dirás cuál se parece más a lo que sentiste."
Es importante evitar etiquetar las emociones anticipadamente y permitir que los niños reflexionen y nombren sus propias emociones.
3. Comprender la intensidad de las emociones
El tercer paso es ayudar a los niños a entender que las emociones tienen diferentes niveles de intensidad. A menudo, al aprender a identificar una emoción, tienden a aplicarla de manera general, sin reconocer sus matices. Para ilustrar esto, se puede utilizar un termómetro que va del 1 al 5, donde 5 representa la máxima intensidad. Pregunta a los niños: "Del 1 al 5, ¿qué tan enojado te sientes?".
Es importante trabajar tanto con emociones agradables como desagradables, evitando concentrarse únicamente en las desagradables. De esta manera, se refuerza el mensaje de que es posible regular las emociones y que todas ellas tienen matices.

Aprender a reconocer y nombrar emociones es un proceso gradual.Es normal que al inicio los niños no siempre usen los términos adecuados, pero con práctica constante y el apoyo de los adultos, su capacidad para identificar y comunicar lo que sienten mejorará con el tiempo.
Recuerda que tu rol como padre es esencial, especialmente durante la infancia, por lo que es importante que también te involucres en este proceso.
¿Qué podemos hacer los adultos para ayudar a los niños a regular sus emociones?
Es esencial considerar el contexto del niño, que incluye a sus amigos, la escuela, las creencias familiares y los valores. Por ello, es importante que, como padres, reflexionen sobre cómo manejan sus propias emociones. Preguntas como: ¿Qué ejemplos les doy a mis hijos sobre la regulación emocional? ¿Qué herramientas tengo para apoyarlos en este aprendizaje?, son cruciales, ya que esta habilidad se desarrolla en relación con el ambiente que les proporcionamos.
Cada uno de nosotros construye un modelo interno del mundo, lo cual influye en nuestros comportamientos. Frases como: "mis padres no me entienden", "la maestra es mala conmigo" o "no tengo amigos verdaderos" son reflejos de cómo los niños perciben su entorno. Aunque estas afirmaciones pueden ser difíciles de aceptar para los padres, es fundamental escuchar sin juzgar. Podemos ayudar a los niños a explorar sus sentimientos y percepciones a través de preguntas como: "¿Qué hace esa persona que te hace pensar así?" o "¿Qué sientes cuando piensas en…?"
Al fomentar un ambiente de comprensión y apoyo, los padres pueden jugar un papel vital en el desarrollo emocional de sus hijos. Escuchar, reflexionar y ofrecer herramientas adecuadas no solo les ayudará a regular sus emociones, sino que también fortalecerá la relación familiar y les permitirá construir una percepción más positiva del mundo que los rodea. Y si sientes que tu hijo necesita un acompañamiento más especializado, puede ser útil conocer cómo es la terapia para niños y qué recursos ofrece.
Terapia infantil para la regulación emocional
En R&A Psicólogos, ayudamos a los niños con terapia infantil a fortalecer su regulación emocional con enfoques de Terapia Neuropsicológica, Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y Terapia Sistémica Familiar. Trabajamos en la gestión de emociones, el autocontrol y las habilidades sociales con estrategias adaptadas a cada niño.
También brindamos orientación para padres y terapia familiar, promoviendo un entorno seguro y equilibrado para su desarrollo.
Conoce a las psicólogas infantiles, TCC, DBT y sistémica familiar:
- Psic. Jessica Becerra: Psicóloga y neuropsicóloga infantil y de adultos.
- Psic. Ileana Ferrer: Psicóloga cogntivo-conductual.
- Psic. Anagabriela Bonilla: Psicóloga infantil cognitivo-conductual.
- Psic. Valeria Razo: Psicóloga sistémica familiar.
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Referencias
- Ochsner, K. N., & Gross, J. J. (2014). Emotion regulation: A new area of cognitive neuroscience. Current Directions in Psychological Science, 23(1), 3-10 https://doi.org/10.1111/j.1467-8721.2008.00566.x
- Gross, J. J. (2014). Emotion regulation: Conceptual and empirical foundations. En J. J. Gross (Ed.), Handbook of emotion regulation (2ª. ed., pp. 3-20). EE.UU.: Guilford Press.
- Pascual Jimeno, A., & Conejero López, S. (2019). Regulación emocional y afrontamiento: Aproximación conceptual y estrategias. Revista Mexicana de Psicología, 36(1), 74-83.
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