
No puedo dejar a mi pareja aunque hay violencia: causas y salidas posibles
En este artículo te explicamos por qué puede ser difícil salir de una relación con violencia y qué puede ayudarte a empezar a hacerlo. En R&A Psicólogos ofrecemos acompañamiento para construir vínculos más sanos y seguros.
Escrito por: Psic. Selvia Vargas K.
¿No te sientes a gusto en tu relación pero te sientes incapaz de terminarla? ¿Reconoces conductas que te hacen daño pero no estás segura de que sean signos de violencia? ¿Te has reconocido justificando a tu pareja frente a otras personas o negando algunas de sus acciones?
Si te identificas con estas preguntas, es probable que te encuentres en una situación de violencia y que esta sea la razón por la que se te dificulte terminar la relación.
A continuación te compartimos información sobre qué es y cómo se ve la violencia en el contexto de una relación y algunas claves para empezar a salir de ella.
Precaución: este artículo habla de manera clara sobre situaciones de violencia de género, puede ser detonante para personas que viven o han vivido este tipo de abusos. Si necesitas apoyo, al final del artículo puedes encontrar recursos de ayuda.
La violencia en la pareja es violencia de género
La violencia en pareja es cualquier manifestación de abuso físico, psicológico, sexual y/o económico que se da por parte de un miembro de la pareja a otro. Si bien los hombres pueden llegar a vivir de este tipo de violencia, las mujeres son las principales víctimas.
De acuerdo con Ignacio Medina y Adriana Medina, investigadores del tema, en México, 47% de las mujeres de 15 años y más sufrió algún incidente de violencia por parte de su última pareja.
Esto se debe a que, principalmente en las relaciones heterosexuales, existe una relación de poder de los hombres sobre las mujeres. Esto no significa que en relaciones homosexuales no exista violencia, sino que estamos hablando de un tipo de violencia causada por un desbalance de poder: la violencia de género; la cual se puede presentar en cualquier tipo de relación, sin importar edad, raza, orientación sexual o condición socioeconómica.
La violencia de género se puede sufrir en el espacio público, en el trabajo, en la escuela, en la familia o en la pareja. Desafortunadamente esta última es uno de los principales espacios donde las mujeres viven situaciones de violencia.
Si quieres profundizar en los tipos de violencia de género, te sugerimos leer este artículo.
“La violencia en pareja es cualquier manifestación de abuso físico, psicológico, sexual y/o económico que se da por parte de un miembro de la pareja a otro.”

¿Por qué es tan difícil dejar una relación violenta?
De acuerdo con ONU Mujeres, el 56% de los feminicidios cometidos en el mundo son cometidos por parejas íntimas u otros miembros de la familia.
Esta cifra es muy alta y puede llevar a que nos preguntemos: ¿por qué las mujeres permiten que la violencia escale hasta ser mortal? ¿Por qué no simplemente se van? Aunque es entendible que surjan estas dudas, las preguntas son revictimizantes ya que culpan a las mujeres por la violencia que viven en vez de cuestionar: ¿por qué sus parejas las maltratan y las colocan en situaciones de violencia?
Las mujeres NO PERMITEN violencia. Al estar con una pareja, ninguna persona accede a ser abusada o violentada, lo que acepta al construir un vínculo amoroso es compartir su vida con otra persona y ser tratada con respeto y amor. Entonces, ¿por qué resulta tan común que haya situaciones de violencia en las parejas y que sea difícil identificarlas?
Esto se debe a que quien ejerce violencia lo hace de manera sutil y progresiva a través de lo que llamamos el ciclo de la violencia.
Recuerda: las mujeres NO PERMITEN violencia.
¿Qué es el ciclo de la violencia?
El ciclo de violencia es una forma de entender cómo se presenta la violencia en un ámbito tan íntimo como la pareja o la familia. Este modelo fue propuesto por Lenore Walker, una psicóloga estadounidense que describió el ciclo de la violencia en 1979 a partir de su trabajo con mujeres que vivieron situaciones de abuso.
Aunque con el paso del tiempo se le han realizado algunas modificaciones, de manera general este modelo explica que la violencia opera por ciclos de tres fases:

1) Acumulación de tensión
La fase más difícil de identificar ya que se caracteriza por expresiones de violencia psicológica que no deja marcas visibles y puede ser sutil, desde descalificaciones, críticas, bromas pesadas, ley del hielo o luz de gas (cuando se miente y manipula a otra persona para que dude de su percepción). En esta fase es común que las mujeres se culpen por los malos tratos que reciben y por lo tanto busquen complacer a su pareja para evitar que la tensión crezca.
2) Estallido de violencia
El resultado de la tensión acumulada, no hay posibilidad de negociar o explicarle algo al agresor. Esta explosión será de acuerdo a cada pareja, en algunas pueden ser discusiones fuertes, períodos sin comunicación o incluso violencia física. Sin embargo, es probable que cada vez que el ciclo se repita, las expresiones de esta fase sean cada vez más violentas.
3) Luna de miel
Es un período de reconciliación en la que el agresor se muestra arrepentido, adopta una actitud cariñosa y hace promesas de que no se repetirá lo que sucedió en el estallido.
Generalmente las mujeres acceden a las actitudes cariñosas del agresor, las primeras veces porque son muestras que se parecen al inicio de la relación, cuando no había agresiones, lo cual las hace creer que realmente fue un incidente aislado. Sin embargo, después de varias veces que sucede el ciclo, pueden llegar a acceder por miedo a que si no lo hacen, el estallido de violencia sea más grave.
Conforme se repite este ciclo, es común que la fase de luna de miel desaparezca, dando pie a situaciones más graves de violencia psicológica, física, sexual y/o económica.
Este modelo ha sido muy útil para entender cómo se presenta la violencia en la pareja o en la familia, sin embargo, puede haber experiencias que resulten distintas a lo que plantea. Cada persona y pareja tiene características particulares que influyen en la forma en que viven situaciones como esta.
Sin embargo, entender la violencia de esta manera permite comprender por qué resulta tan difícil para algunas mujeres salir de este ciclo, pues cada vez que se repite hay una promesa de cambio que finalmente no se cumple, y en su lugar, reciben más agresiones.
Las acciones se vuelven señales de alerta cuando ya le expresaste a tu pareja que te lastiman y aun así continúa.
Causas de la violencia en la pareja
La violencia en la pareja no tiene una sola causa ya que surge de la interacción entre factores individuales (historia de vida, gestión emocional), relacionales (lo que sucede dentro del vínculo) y sociales (que responden al contexto cultural).
Factores personales
La historia personal y la forma en que aprendimos a relacionarnos en nuestra familia son factores que influyen en la manera en que construimos vínculos sexoafectivos. Por ello, algunas personas tienden a relacionarse desde la violencia, pues fue la forma en que aprendieron en los primeros entornos donde crecieron.
Sin embargo, esto no significa que no lo puedan cambiar. Todas las personas somos propensas a tener episodios de enojo, frustración e impulsividad, pero también somos capaces de aprender a gestionar nuestras emociones.
Como ya vimos, la mayoría de las personas que ejercen violencia son hombres. Esto no se debe a una cuestión “natural”, sino aprendida socialmente. Los roles de género presentes en nuestra sociedad les imponen características de agresividad, mientras que les niegan la vulnerabilidad.


Factores relacionales
Las relaciones de poder que puede haber en un vínculo amoroso pueden facilitar la violencia de género. La más común es entre hombres y mujeres, pero también puede ser porque uno de los miembros de la pareja es mayor que el otro, porque hay una jerarquía laboral entre ellos, o porque alguno tiene mayor poder adquisitivo.
Si bien estas diferencias no son una causa de violencia en sí mismas, el desbalance de poder que generan puede posibilitar situaciones de abuso. Para evitarlas, es importante identificar estas diferencias, platicarlas y generar acuerdos de cuidado.
La falta de comunicación asertiva y la normalización de malos tratos también pueden generar desacuerdos que, poco a poco, generan situaciones que escalan hasta ser un patrón de violencia.
Factores sociales y culturales
Las crisis económicas y sociales que provocan situaciones como el desempleo o la dependencia económica, también pueden ser factores que desencadenan la violencia. La situación social en la que viven los miembros de la pareja puede desencadenar estrés crónico e impedir que sea manejado de manera adecuada.
También algunas ideas o costumbres pueden facilitar situaciones de violencia. El mito del amor romántico: un conjunto de creencias sobre cómo debemos vivir el amor, es una idea que reproduce la desigualdad entre hombres y mujeres y genera violencia en la pareja.
Por ejemplo, la idea de que “el amor lo puede todo” y debe prevalecer por encima de cualquier dificultad nos puede llevar a aceptar malos tratos porque pensamos que así es el amor y que el dolor es parte del precio que debemos de pagar para tenerlo.
Si te interesa saber más sobre el mito del amor romántico, te sugerimos este artículo.
Así como los roles de género llevan a los hombres a la agresividad, el ideal femenino en el amor está ligado a la pasividad y a la priorización de la pareja sobre otros aspectos de su vida, lo cual puede llevarlas a permanecer en el vínculo aun cuando hay malos tratos.
Estos factores explican la violencia, mas no la justifican. Tampoco son una regla ni determinantes para el resto de la vida. Como personas adultas podemos discernir qué conductas son violentas, reconocer nuestras limitaciones, entender nuestro entorno y aprender a gestionar diferente nuestras emociones si con ello le estamos haciendo daño a otra persona.

¿Cómo saber si estoy en una situación de violencia?
Reconocer una situación de violencia puede ser difícil para la persona que se encuentra en ella. Esto se puede deber a la manipulación que se da en la relación o a la dificultad de reconocer que una persona cercana y querida pueda estar ejerciendo violencia sobre ella.
También puede resultar difícil identificar algunas conductas violentas porque las hemos normalizado, como las bromas hirientes o las mentiras; o porque las reconocemos como parte de lo que es “el amor”, como los celos.
En apoyo a esto, el Instituto Politécnico Nacional diseñó el “violentómetro”, un material gráfico y didáctico en forma de regla que permite visualizar diferentes manifestaciones de violencia que pueden pasar desapercibidas en la vida cotidiana. Esta herramienta permite estar alerta para detectar y atender este tipo de prácticas que se dan en la pareja (u otros ámbitos) y también permite reconocer cómo la violencia puede ir escalando cada vez más.

En ocasiones resulta difícil calificar una conducta o actitud como violencia ya que no todas las bromas, las mentiras o los celos son necesariamente violentos si se abordan de manera asertiva. Sin embargo, las acciones se vuelven señales de alerta:
- Si ya le expresaste a tu pareja que te lastiman y aun así continúa.
- Si reconoces ciclicidad en los momentos en que se presentan.
- Si se presentan en los conflictos y discusiones y estos no se resuelven de manera conjunta y asertiva.
- Si el contacto físico no es consentido y te hace sentir incomodidad o te hace daño físico y/o emocional.
La violencia en la pareja suele generar desconfianza en ti misma. Confía en tu instinto y en tus emociones. Si lo que estás viviendo en tu relación no te gusta, es razón suficiente para desear salir de ahí.
Cuando las agresiones son físicas o sexuales no debes tener ninguna duda de que se trata de una señal de violencia y que probablemente siga escalando, por lo que es importante que tomes acciones de protección inmediatas.

“Las acciones se vuelven señales de alerta cuando ya le expresaste a tu pareja que te lastiman y aun así continúa.”
La construcción social del amor romántico dicta que esta forma rápida e intensa de iniciar un vínculo es señal de haber encontrado al “amor de tu vida”. Lo vemos constantemente en películas, series y telenovelas: dos personas se conocen y se enamoran inmediatamente. Sin embargo no vemos representaciones de lo que realmente implica construir una relación.
Esta construcción social también nos enseña que los regalos, los halagos y la atención constante son sinónimo de amor real. Por lo tanto, cuando los aceptamos, no estamos consintiendo manipulación y control, estamos recibiendo amor de la forma en que nos enseñaron que debía de ser.
Si te interesa saber más sobre el mito del amor romántico, te sugerimos este artículo.
El love bombing genera enganche emocional; incluso se puede ver como un sistema de recompensa que genera respuestas difíciles de dejar: recibir atención y cariño -> dejar de recibir-> volver a recibir.
También es común que las prácticas propias del love bombing sean caracterizadas como “intensidad” o “pasión”, lo que lleva a pensarlas como algo romántico y, aunque son dolorosas y dañinas se mantienen porque “son parte del amor”.
Impacto en la salud mental de vivir situaciones de violencia en la pareja
La violencia en la pareja genera un importante impacto en la salud mental de quien la vive debido a la cotidianidad en la que se genera. Algunos efectos son inmediatos y otros pueden aparecer a mediano o largo plazo, incluso después de haber terminado la relación.
Algunos efectos emocionales pueden ser:
- Ansiedad e hipervigilancia
- Miedo constante
- Tristeza persistente
- Sensación de desesperanza
- Culpa
- Confusión
- Vergüenza
- Dificultad para tomar decisiones
- Baja autovaloración
El impacto en la salud mental que genera la violencia también puede generar síntomas físicos como insomnio, pesadillas, dolor de cabeza, tensión muscular, problemas gastrointestinales, fatiga constante, entre otros.
Los efectos físicos y emocionales pueden variar en cada persona de acuerdo con su historia personal y sus herramientas de gestión emocional.
Algunos efectos pueden aparecer incluso después de haber terminado la relación.

"La salida es un proceso que inicia incluso antes de decidir terminar la relación, desde que sospechas que estás viviendo violencia."
¿Qué puedo hacer para empezar a salir de una relación violenta?
En ocasiones, salir de una relación donde hay situaciones de violencia no resulta sencillo, pero no es imposible. Es importante que consideres que la salida es un proceso que inicia incluso antes de decidir terminar la relación, desde que sospechas que estás viviendo violencia. Por lo tanto, es importante:
- Señalar y nombrar claramente las conductas y actitudes violentas que vives.
Tenerte paciencia y no ser dura contigo. - Cubrir tus necesidades físicas y emocionales como dormir, comer, atender tus emociones, platicar con alguien.
- Elaborar un plan de seguridad con ayuda de tu red de apoyo que incluya:
- Guardar y tener a la mano tus documentos y pertenencias más importantes.
- Identificar lugares seguros a los cuales recurrir.
- Crear códigos de alerta con personas de confianza.
- Planear la forma de terminar la relación con el menor riesgo posible.
- Informarte sobre apoyo legal y social.
Fortalecer tu red de apoyo es fundamental para salir de una situación de violencia, para ello puedes romper el aislamiento físico y emocional recurriendo a personas de confianza, acudir a servicios de atención a violencia de género y/o buscar acompañamiento profesional grupal o individual, pero no de pareja, ya que si hay situaciones de violencia, un proceso terapéutico de pareja puede alargar tu salida.
Recuerda que si vives una situación de violencia no es tu culpa. Tú no has permitido los abusos y las conductas dañinas que has recibido.
Ante los abusos, las personas siempre respondemos de distintas formas: llanto, ansiedad, enojo, gritos, silencio, huida, lucha. Esas respuestas y todas las emociones que genera la situación no son señales de que haya algo malo en ti, sino de que has estado resistiendo desde tus herramientas y posibilidades.
Por lo tanto es importante que valides tus emociones e identifiques las respuestas de resistencia que has dado desde el principio. Esto te ayudará a sentirte menos culpable, a comprender tu proceso, a reconocer y fortalecer tus herramientas para continuarlo y a confiar en ti y tu sabiduría.
Una situación de violencia puede tener un impacto importante en la vida de quien la vive, pero no la define. Ser víctima no es el único aspecto de la identidad de las personas que han sufrido violencia, ellas son mucho más que esa situación y su vida puede reconstruirse a pesar de esa situación.
Si reconoces alguna conducta de violencia es importante hacer lo necesario para poner a salvo a la persona que vive la situación.
Líneas de ayuda en México
Si reconoces alguna conducta de violencia hacia ti o hacia alguien que conoces es importante hacer lo necesario para poner a salvo a la persona que vive la situación de violencia, puede ser recurriendo a tu red de apoyo o a las autoridades correspondientes.
Para mayor información y atención a situaciones de violencia en la Ciudad de México puedes recurrir a:
- Línea Mujeres es un servicio especializado que brinda Locatel para detectar y atender la violencia contra las mujeres y niñas en la Ciudad de México mediante asesoría jurídica, psicológica y médica, vía telefónica y chat.
- *0311 o 55 5658 1111, solicita la Línea Mujeres de los Servicios Especializados, te atienden telefónicamente y vía chat las 24 horas, los 365 días del año.
https://cms311.cdmx.gob.mx/linea-mujeres/
- *0311 o 55 5658 1111, solicita la Línea Mujeres de los Servicios Especializados, te atienden telefónicamente y vía chat las 24 horas, los 365 días del año.
- Unidades Territoriales de Atención y Prevención de la Violencia de Género.
- Existen 27 unidades, atienden de lunes a viernes de 9am a 5pm y todos los servicios son gratuitos.
- https://www.semujeres.cdmx.gob.mx/lunas
En el Estado de México:
- Unidades de Atención a mujeres en situación de violencia
- Directorio: https://semujeres.edomex.gob.mx/unidades-atencion
- Línea Sin Violencia: 800 10 84 053
- Se brinda atención a través de la línea telefónica a mujeres, sus hijas e hijos en situación de violencia de género en cualquiera de sus modalidades y tipos, proporcionan intervención en crisis, apoyo psicológico y asesoría jurídica de primer contacto. Opera las 24 horas del día, los 365 días del año.
En el resto del país puedes consultar líneas de atención o comunicarte al 911.
Además, si buscas acompañamiento psicológico profesional, puedes conocer nuestra opción de
terapia individual en CDMX, un espacio seguro para recibir apoyo emocional y trabajar en tu proceso de recuperación.
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Referencias
- ¿Qué es la violencia conyugal y de pareja? Disponible en: https://consulmex.sre.gob.mx/francia/index.php/proteccion-a-mexicanos/proteccion-consular-para-mujeres/2-consulado/288-violencia-conyugal-y-de-pareja
- El círculo de la violencia. Disponible en: https://www.semar.gob.mx/redes/CirculoViolencia.pdf
ENDIREH. (2021). Principales resultados. Disponible en: https://en.www.inegi.org.mx/contenidos/programas/endireh/2021/doc/endireh2021_presentacion_ejecutiva.pdf - IPN. Violentómetro. Disponible en: https://www.ipn.mx/genero/materiales/violentometro.html
Medina, Adriana y Medina, Ignacio. (2019). Violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja en México. Disponible en: https://www.intersticiossociales.com/index.php/is/article/view/261/pdf - Ocampo, Luz Elena y Amar, José Juan. (2010). Violencia en la pareja, las caras del fenómeno. Disponible en: http://www.scielo.org.co/pdf/sun/v27n1/v27n1a11.pdf
- ONU Mujeres. Feminicidio: un problema global. Disponible en: https://mexico.unwomen.org/sites/default/files/2022-12/infografias%202022_feminicidio.pdf
- SIPPINA. (2019). Violencia en el noviazgo: no es amor, no es amistad. Disponible en: https://www.gob.mx/sipinna/articulos/violencia-en-el-noviazgo-no-es-amor-no-es-amistad?idiom=es
- UNAM. (2022). El espiral de la violencia en pareja. Disponible en: https://www.fundacionunam.org.mx/unam-al-dia/el-espiral-de-la-violencia-en-pareja/
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