
Demencia: Guía práctica de detección y cuidados
Más que olvidos: cómo la demencia afecta la vida diaria
En este artículo, encontrarás una guía práctica para detectar la demencia y cuidar mejor a tu ser querido, con señales de alerta y estrategias clave. Además, si necesitas apoyo profesional, ofrecemos terapia neuropsicológica y terapia para familiares.
Escrito por: Neuropsic. Fernanda Ramos
A medida que la población crece y envejece, los avances en salud y las investigaciones han logrado extender nuestra esperanza de vida. Sin embargo, esta prolongación trae consigo una realidad que debemos tomar en cuenta: esos años adicionales a menudo vienen acompañados de enfermedades. En América Latina y el Caribe, las estadísticas indican que, en promedio, las personas pasan alrededor de 10 años lidiando con alguna deficiencia o enfermedad.
Recibir un diagnóstico médico puede ser un momento desconcertante; a veces, es solo un susto, pero en otras ocasiones puede sentirse como un golpe devastador porque afecta a la persona y a sus acompañantes. Esto es especialmente cierto en los casos de demencia (ahora también se denomina trastorno neurodegenerativo mayor).

En qué consiste la demencia
Se trata de un síndrome cerebral adquirido que se caracteriza por deficiencias en
- procesos cognitivos como la memoria,
- el lenguaje,
- la velocidad de procesamiento.
Así como por la pérdida de habilidades para realizar actividades cotidianas que no son atribuibles al envejecimiento normal.
Cabe mencionar que el deterioro cognitivo no es el primer síntoma de la enfermedad; a menudo, se manifiesta previamente a través de síntomas psicológicos o conductuales que afectan la convivencia social.
Por ello, la colaboración entre familiares y profesionales es esencial para identificar señales tempranas y desarrollar estrategias sostenibles que beneficien tanto a la persona afectada como a quienes la cuidan.
Olvidos normales y olvidos patológicos: cómo diferenciarlos
Uno de los primeros signos que genera preocupación en los familiares es la memoria. ¿Es normal olvidar algunas cosas con la edad, o es una señal de algo más serio? A continuación, te explicamos cómo diferenciar los olvidos benignos de los patológicos.
Las quejas de memoria son algo común en los adultos mayores, sin embargo, no toda alteración en ella significa una enfermedad. La memoria es muy sensible ante la privación de sueño, estrés, cambios de rutina, etc. Los olvidos se dividen en dos grupos, los benignos y los patológicos:
Los olvidos benignos
Suelen ser esporádicos y no afectan mucho la vida diaria de la persona, por lo que no implica necesariamente que la memoria esté deteriorada.
- Normalmente, la información se puede recuperar después de unos minutos o cuando se utilizan algunas estrategias para recordarla.
- Estos olvidos a menudo están relacionados con datos recién aprendidos o que se usan ocasionalmente, como contraseñas o el pago del predial.
- También pueden incluir palabras o conceptos que no se han utilizado en un tiempo, como datos de cultura general.
Los olvidos patológicos
Estos olvidos, en cambio, son más preocupantes y requieren atención. Se presentan con frecuencia y pueden interferir significativamente en la vida cotidiana. Esto puede poner en riesgo a la persona o dificultar su capacidad para regresar a casa.
- Un signo de alerta es olvidar información que antes se recordaba fácilmente, como el procedimiento de sumar o restar, o no poder recordar datos simples, como la fecha actual o la de cumpleaños.
- Además, estos olvidos tienden a empeorar con el tiempo, a veces cada uno o dos meses, y a menudo vienen acompañados de quejas de otras personas que notan que algo no está bien.

La memoria no es lo único que se ve afectado en la demencia. A menudo, los primeros signos aparecen en
- el estado de ánimo,
- la conducta
- o la forma en que la persona interactúa con su entorno.
Estos cambios pueden ser sutiles al principio, pero es importante reconocerlos a tiempo.
¿Cómo saber si mi familiar tiene demencia? Más allá de los olvidos
La Asociación Geriátrica Internacional propone poner el foco de atención en cambios conductuales y psicológicos llamados BPSD (por las siglas en ingles de: Behavioral and Psychological Symptoms of Dementia):
Cambios de humor:
- Depresión: pérdida de interés, sentimientos de tristeza, apatía o desesperanza.
- Ansiedad: inquietud, nerviosismo o preocupación excesiva.
Cambios de comportamiento:
- Agitación: movimientos constantes, inquietud o incapacidad para permanecer quieto.
- Agresividad: gritar, golpear o empujar a otros.
Alteraciones en el sueño:
- Insomnio: dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido.
- Despertar nocturno: levantarse durante la noche y deambular sin rumbo.
Alteraciones en la percepción:
- Alucinaciones: ver o escuchar cosas que no están presentes.
- Delirios: creencias erróneas o persistentes, como la sospecha de que alguien le hace daño.
Dificultades en la comunicación:
- Desinhibición verbal: comentarios inapropiados o falta de filtro en la comunicación.
- Evasión: dificultad para mantener una conversación o responder preguntas.
Comportamientos repetitivos:
- Repetición de preguntas, acciones o movimientos sin un propósito claro.
En las primeras etapas de la demencia, la persona aún puede realizar la mayoría de sus actividades diarias, como bañarse, trabajar o conducir, con poca ayuda. Sin embargo, conforme avanza la enfermedad, estas tareas se vuelven cada vez más difíciles y pueden requerir mayor asistencia.
Comprender estos síntomas es el primer paso, pero ¿cómo podemos ayudar de manera efectiva en el día a día? A continuación, te compartimos algunas estrategias clave para brindar apoyo y mejorar su calidad de vida.

Cómo cuidar a un ser querido con demencia: consejos prácticos
El cuidado de una persona con demencia requiere planificación y paciencia. Estas estrategias te ayudarán a brindarle apoyo, mantener su seguridad y mejorar su calidad de vida.
Elabora un plan de seguridad y acción ante emergencias
Si la persona se encuentra en una etapa inicial, es fundamental desarrollar un documento de voluntad anticipada. Este documento establece las instrucciones sobre los procedimientos médicos que la persona desea que se realicen o se eviten en caso de enfrentar una enfermedad grave o una etapa terminal.
También conocido como testamento vital, este documento es aplicable únicamente cuando la persona está en una situación médica en la que no puede comunicar su voluntad directamente, como en casos de coma, demencia avanzada o enfermedad terminal. Por lo tanto, no busca prolongar ni acortar la vida. Más bien, representa una decisión consciente sobre la aplicación de tratamientos que puedan extender el curso de la enfermedad, evitando así el sufrimiento innecesario.
Establece rutinas basadas en recomendaciones médicas e intereses.
Las rutinas brindan seguridad y ayudan a la estimación del tiempo, por lo que serán el mejor aliado. Combinar las actividades del hogar, estimulación mental, actividad física y recreación supone una buena estrategia para ralentizar el deterioro. No te olvides de preguntar si la persona se siente cómoda y toma en cuenta sus intereses y gustos.
Promueve el diálogo y la participación en las decisiones del hogar.
Evita la sobreprotección: restringir actividades simples, como preparar un café (siempre con supervisión cuando sea necesario), puede generar frustración. La persona debe sentirse útil en la medida de lo posible. Las opiniones y decisiones propias deben ser veladas por los miembros de la familia, eso puede promover la motivación y les da un sentido de pertenencia y utilidad en la familia.
Divide las instrucciones o tareas en pequeños pasos
Presenta las actividades en pasos simples y claros. Utiliza listas visuales, como un planificador visible en el refrigerador o en la sala, lugares comunes para que sea más fácil la comprensión y la ejecución.
Evita la inmovilidad en tiempos prolongados o siestas constantes
Hay mucha evidencia científica que respalda los beneficios del movimiento para la salud. Simplemente, caminar o estirar mejora la circulación sanguínea y ayudar a generar neuronas en áreas relacionadas con la memoria. Además, al hacer ejercicio, el cuerpo libera endorfinas, lo que puede mejorar el estado de ánimo.
Proporciona una tarjeta o pulsera con nombre y número de teléfono al adulto mayor para casos de emergencia.
Recuérdale que lleve siempre la tarjeta o pulsera y explícale su importancia. Esto puede ayudar a reducir la ansiedad en caso de que se sienta perdido o necesite ayuda.
Brindar el mejor cuidado posible implica mucha dedicación, pero también puede ser agotador. Para acompañar a alguien en este proceso, es fundamental no descuidarse.
Cuándo buscar ayuda profesional para la demencia: señales clave
Si experimentas una sensación constante de cansancio físico y emocional, es posible que necesites apoyo profesional. Algunas señales de alerta incluyen:
Además de contar con apoyo profesional, hay muchas formas de mejorar la calidad de vida de las personas con demencia y sus cuidadores. Mantenerse activo y fomentar la conexión emocional a través de actividades adecuadas puede marcar una gran diferencia.

Ejercicios y actividades para personas con demencia y sus cuidadores
Mantenerse activo/a, tanto mental como emocionalmente, es clave para el bienestar de las personas con demencia y sus cuidadores. Estas actividades no solo estimulan la memoria y la cognición, sino que también fortalecen los lazos afectivos y mejoran la calidad de vida.
Escuchar música juntos puede ser una actividad enriquecedora.
La música estimula áreas del cerebro vinculadas con la memoria y las emociones, además de mejorar el estado de ánimo. Crear una playlist basada en los gustos musicales de la persona puede animarla a describir recuerdos que surgen.
Ver documentales y películas
Puede ser una manera efectiva de fomentar la conversación. Después de ver, comparte opiniones y reflexiones sobre lo que han visto, lo que puede ayudar a mantener la cognición activa.
Llevar un diario de actividades
La escritura, en sí misma, actúa como un estimulante cognitivo y favorece la perspectiva del tiempo. Además, este registro puede ser una herramienta útil para compartir información con profesionales de la salud, facilitando así la comprensión de la trayectoria personal.
Iniciar un libro de cocina con recetas favoritas
Puede ser una actividad estimulante. Cocinar y compartir historias relacionadas con cada receta no solo fomenta la memoria, sino que también promueve la interacción social.
Mantener el contacto social es crucial
Llamar o visitar a un amigo para ponerse al día no solo combate la soledad, sino que también estimula la cognición al interactuar con otros.
¿Cómo cuidarme mientras cuido a un familiar con demencia?
Es común que al principio los cuidadores experimenten negación ante el diagnóstico y sentimientos de frustración hacia la persona afectada. Reconocer estos sentimientos es importante.
Además, contar con un compañero emocional o una red de apoyo es altamente recomendable. Existen asociaciones y grupos de apoyo que pueden ser un excelente recurso para navegar las primeras etapas de la enfermedad, ya que ayudan a reducir la incertidumbre y a compartir experiencias con otros en situaciones similares.
- Dale seguimiento a tu salud: es común que los cuidadores prioricen la salud de la persona con esta condición, sin embargo, eso no es beneficioso para nadie. Se debe dar seguimiento a sus propias dolencias, revisiones de rutina, análisis clínicos, etc. así como la distribución equitativa de recursos financieros en la salud de cada uno.
- Sé estricto con los horarios. La privación crónica de sueño se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. Cudia estos tres aspectos clave:
- Descanso adecuado.
- Horarios de comida regulares.
- Tiempo personal para desconectarte.
- Decir que “no” ante una petición es una de las cosas más difíciles del acompañamiento, pues muchas veces trae sensación de culpa. ¿A qué le puedo decir que “no”? Ante peticiones de ayuda del familiar que sí puede hacer por sí mismo o ante cuestiones financieras o tiempos de descanso que no se están respetando.
- Definir prioridades: para evitar sentirte abrumado, es clave priorizar las necesidades actuales en lugar de preocuparte por lo que aún no ha ocurrido. También es útil distinguir entre tareas urgentes e importantes para gestionar el tiempo y energía:
- Tareas urgentes: aquellas que tienen un plazo inmediato o fecha límite.
- Tareas importantes: las que pueden tener consecuencias significativas si no se realizan.
A pesar de todos los esfuerzos, hay momentos en los que la carga puede volverse demasiado pesada. Reconocer cuándo es momento de pedir ayuda es una parte esencial del proceso.
Tratamiento neuropsicológico y apoyo familiar para la demencia en R&A Psicólogos
En R&A Psicólogos, ofrecemos terapia neuropsicológica especializada para personas con demencia, enfocada en la estimulación cognitiva, el mantenimiento de habilidades funcionales y la adaptación a los cambios progresivos de la enfermedad. Nuestro objetivo es mejorar la calidad de vida del paciente y retrasar el deterioro mediante estrategias personalizadas.
Sabemos que la demencia también impacta profundamente a la familia y los cuidadores. Por ello, brindamos terapia individual y familiar, ayudando a gestionar la carga emocional, mejorar la comunicación y desarrollar herramientas para afrontar los desafíos diarios del cuidado.
Conoce a nuestros especialistas en neuropsicología y terapia familiar para la demencia y cuidadores:
- Psic. Jessica Becerra: Psicóloga y neuropsicóloga infantil y de adultos.
- Psic. Fátima Hernández: Terapeuta Sistémica Familiar.
- Psic. Griselda Bermúdez: Terapeuta Cognitivo-Conductual (individual y familiar)
- Psic. Cintia Salas: Terapeuta Cognitivo-conductual y Dialéctico-conductual (individual)
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Referencias
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- Gutiérrez, L.M., García, M., Roa, P.A., Martínez, A. (2017). La Enfermedad de Alzheimer y otras demencias como problema nacional de salud. Academia Nacional de Medicina de México.
- León-Arcila, R., Milián-Suazo, F., Camacho-Calderón, N., Arévalo-Cedano, R. E., Escarpín-Chávez & M.(2009). Factores de riesgo para deterioro cognitivo y funcional en el adulto mayor. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, 47 (3): 277-284. https://www.redalyc.org/pdf/4577/457745514008.
- Moreno-Noguez, M., Castillo-Cruz, J., García-Cortés, L. R., & Gómez-Hernández, H. R. (2023). Risk factors associated with cognitive impairment in aged: Cross-sectional study. Revista médica del instituto mexicano del seguro social, 61 (3), S395-S406. https://doi.org/10.5281/zenodo.8319815
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