
¿Eres una Persona Altamente Sensible (PAS)?
En este artículo, conocerás qué significa ser una Persona Altamente Sensible (PAS), cómo identificar este rasgo en ti o en alguien cercano, y qué herramientas pueden ayudarte a vivir con mayor equilibrio y bienestar.

Escrito por: Selvia Vargas K.
¿Has sentido que vives tus emociones de manera más intensa que el resto de las personas? ¿Algunos olores o ruidos te resultan desagradables? ¿Te abrumas fácilmente? Podrías presentar algunas de las características de una Persona Altamente Sensible (PAS).
A continuación te presentamos a qué se refiere este rasgo del carácter y algunas formas para gestionarlo.


Se estima que entre el 15% y el 30% de la población es altamente sensible.
¿Qué significa ser una Persona Altamente Sensible (PAS)?
La sensibilidad es una característica presente en todas las personas aunque aparece con diferentes intensidades en cada individuo. En ese sentido, las personas altamente sensibles (PAS) son quienes presentan mayor sensibilidad emocional, sensitiva y en el procesamiento que hace el sistema nervioso. Estas personas son más sensibles, estudios recientes han encontrado que alrededor del 30% de la población presenta esta característica.

Definición del rasgo de alta sensibilidad
Personas profesionales de la psicología y especializadas en PAS, han definido que la persona altamente sensible posee un rasgo que se expresa en varias características como una capacidad cognitiva especial al procesar la información, ser consciente de estímulos sutiles, reactividad emocional y sobreestimulación.
Esta alta sensibilidad puede asociarse al perfeccionismo, la intensa y excesiva manera de generar ideas y la vulnerabilidad a ruidos, olores o texturas; así como con la creatividad, la capacidad de comprender y sentir lo que otras personas sienten, el sentido de la justicia y el respeto hacia la otra persona.

Diferencia entre PAS y trastornos emocionales
Importante:
La alta sensibilidad no es un trastorno ni un diagnóstico clínico, sino un rasgo del carácter. Aunque puede parecerse a ciertos síntomas emocionales, no implica por sí misma una disfunción. Sin embargo, si no se cuenta con herramientas para gestionarla, puede asociarse con malestares como el estrés, la ansiedad o el insomnio.

De acuerdo con Karina Zegers, especialista en PAS, la línea que separa el rasgo de carácter del trastorno es muy fina y esto da pie a mucha confusión, ya que las características de la alta sensibilidad y algunos de los llamados trastornos de la personalidad se solapan en gran medida.
La autora identifica que en ocasiones esta dificultad provoca que algunas personas sean diagnosticadas de manera equivocada por parte de profesionales de la salud mental debido a la falta de conocimiento del rasgo de la alta sensibilidad. O por el contrario, que una persona rechace un diagnóstico adecuado, por el hecho de preferir que las características que experimenta sean solo un rasgo del carácter.
Comprender con mayor profundidad este rasgo puede ayudar a evitar confusiones y a tomar decisiones más informadas sobre cuándo es necesario buscar apoyo profesional.
Señales de que podrías ser una Persona Altamente Sensible


Existen cuatro características básicas presentes en las Personas Altamente Sensibles:
- una fuerte emocionalidad y empatía,
- una elevada capacidad sensitiva,
- la saturación o sobreestimulación,
- y la intensa manera de procesar la información recibida.
De acuerdo con Manuela Pérez, Antonio Chacón y Juan Moisés de la Serna, personas profesionales de la psicología y especializadas en PAS, estas características están presentes desde el nacimiento y perduran a lo largo de la vida de las personas altamente sensibles.
Emociones intensas y empatía profunda
Las personas altamente sensibles tienen una mayor capacidad de respuesta emocional a las situaciones que se presentan en su vida. Esto quiere decir que sienten de manera más intensa las emociones y se caracterizan por el gran sentimiento de empatía hacia las demás personas.
En ocasiones las personas con alta sensibilidad pueden sentir que las respuestas emocionales que brindan a ciertas situaciones son “exageradas” o “intensas” debido a que se comparan con otras personas que no muestran la misma intensidad en la expresión de sus emociones.
El gran sentimiento de empatía les permite simpatizar con causas sociales pero también puede llevarles a anteponer las necesidades y deseos de otras personas por encima de los propios.
Reacción intensa ante estímulos (ruido, luces, ambientes)
La alta sensibilidad posibilita que las personas noten detalles sutiles del ambiente que otras personas pasan por alto. Esto no surge directamente de los órganos sensoriales (ojos, oídos, lengua, piel, papilas gustativas), sino por la forma en que procesan los estímulos.
Esto les puede llevar a sentir molestias en ciertos ambientes o situaciones que no resultan molestos para la mayoría de las personas, como conciertos, salas de cine, personas que hacen ruido al masticar, luces intensas, ciertos sabores e incluso algunas telas. También es posible que noten detalles en situaciones sociales como la comunicación no verbal.



Tendencia a la sobreestimulación y al agotamiento
En las personas con alta sensibilidad, la estimulación les lleva a experimentar altos niveles de excitación, lo que se puede traducir en estrés y agotamiento por factores ambientales, por ejemplo la repetición o intensidad de algunos ruidos, iluminación o sabores; o situaciones sociales personales o profesionales.
Vida interior rica y reflexiva
La profundidad de procesamiento cognitivo que experimentan las personas con alta sensibilidad se manifiesta por reflexiones intensas y profundas sobre cada situación que viven, recogiendo mucha información de su alrededor y pensando profundamente antes de actuar.
Esto puede hacer que tomar decisiones sea una tarea compleja, ya que las personas altamente sensibles analizan mucha información antes de tomarlas. Asimismo, esta característica puede verse reflejada en sensibilidad para el arte y la cultura, ya que la profundidad de sus reflexiones les lleva a disfrutar diferentes expresiones artísticas.
Karina Zegers puntualiza que para que una persona sea considerada con alta sensibilidad debe presentar las cuatro características antes señaladas, pues su presencia de manera aislada puede estar relacionada con otras circunstancias. Por lo tanto, encajar en dos o tres de ellas, no es confirmación de alta sensibilidad.
Fortalezas y desafíos de ser una Persona Altamente Sensible
Ser una persona altamente sensible no es algo bueno o malo en sí mismo; puede representar un desafío o una oportunidad de crecimiento, dependiendo del entorno en el que la persona se desenvuelve.


Creatividad, intuición y empatía como virtudes
Las personas altamente sensibles poseen una gran creatividad debido a su capacidad de reflexión y análisis. Esto les permite la resolución de problemas con soluciones innovadoras, así como contar con sensibilidad artística que les lleva a disfrutar de expresiones creativas y tener habilidades para desarrollarse en disciplinas artísticas.
Asimismo cuentan con una gran capacidad intuitiva que se traduce en una facilidad para captar información que hay “detrás” de lo que resulta evidente para otras personas. Por ejemplo, distinguir el ambiente de un entorno social, darse cuenta del potencial de una idea o plan a futuro, o percibir el estado de ánimo de alguien sin que lo diga.
Esto está relacionado con la capacidad de conexión y la empatía, otra fortaleza de las personas altamente sensibles, quienes priorizan los contactos profundos y significativos sobre interacciones rápidas y superficiales, las cuales les pueden resultar cansadas y sobre estimulantes. Esta característica les permite generar relaciones profundas y disfrutar de esas conexiones.
Dificultades: ansiedad, estrés, necesidad de validación
Para las personas altamente sensibles manejar grandes cantidades de información sensorial puede producir ansiedad y estrés debido a que los estímulos del entorno se van acumulando sin ser procesados de manera profunda y significativa como les gustaría.
Aunque todas las personas llegan a experimentar estrés ante ciertas circunstancias, para quienes experimentan alta sensibilidad el estrés se presenta mucho antes que en el resto de las personas, lo cual puede ocasionar que retrasen la toma de decisiones o la ejecución de las tareas.
La gran capacidad de empatía que tienen las personas altamente sensibles les puede llevar a experimentar una necesidad de validación que puede resultar problemática cuando suprimen su propia emocionalidad y obvian sus necesidades para evitar problemas y conflictos con tal de cuidar la imagen que proyectan, ya que le dan mucha importancia a cómo las ven las otras personas. Esta dificultad puede estar vinculada a experiencias similares a las que se observan en el síndrome del impostor, donde la persona duda de sus logros y teme ser descubierta como “fraude”
Cómo gestionar la alta sensibilidad de forma saludable
Como cualquier rasgo del carácter, la alta sensibilidad puede representar desafíos en el manejo de sus características. Aunque la alta sensibilidad es un rasgo compartido por muchas personas, quienes lo experimentan de manera más intensa pueden sentirse fuera de lugar en ciertas situaciones. Esto puede dificultar el sentido de pertenencia y hace necesario contar con herramientas que permitan gestionar la sensibilidad de forma saludable



Autoconocimiento y aceptación del rasgo
Si te identificas con las características de la alta sensibilidad, el autoconocimiento y la aceptación de este rasgo como parte de tu carácter son herramientas que pueden permitirte bienestar, tranquilidad y equilibrio en tu forma de habitar el mundo.
Las características de este rasgo son generales y compartidas con muchas personas, sin embargo cada una las vivirá de manera particular de acuerdo a sus experiencias, entorno social e historia de vida. Por lo tanto, aprender de ti, reconocer lo que te causa estrés y también lo que te brinda bienestar, te permitirá vivir en paz con quién eres y sentir que tienes agencia en tu vida.
De esta manera la alta sensibilidad puede dejar de ser una limitación para que la conviertas, a través del autoconocimiento, en un impulso para atravesar de una manera sana y disfrutable, cada experiencia de tu vida.
Establecer límites y cuidar el entorno emocional
Los rasgos que caracterizan a las personas altamente sensibles pueden dificultar el establecimiento de límites respecto a situaciones que les estresan o sobre estimulan. Por ello, es fundamental identificar cuáles son esas situaciones y cuáles son tus límites, para que te sea posible respetarlos.
Es importante que conozcas cuáles son las situaciones que te generan estrés o sobre estimulación y decidir si prefieres evitarlas o hay alguna manera en que puedes atravesarlas sin comprometer tu bienestar emocional.
Por ejemplo, si no quieres perderte un concierto o espectáculo pero el ruido y la iluminación resultan muy estimulantes, puedes recurrir a tapones de oído, lentes con filtros u optar por retirarte con anticipación. A través del autoconocimiento encontrarás herramientas y acciones que te permitan cuidarte.
En ocasiones, la gran capacidad de empatía puede dificultar establecer límites con otras personas, por lo que también es importante aprender a decir “no” sin culpa. Esto es posible si aprendes a reconocer tu tendencia a complacer y el lugar que ha tenido en tu historia personal, para que, poco a poco, puedas construir otras formas de expresar la empatía que resulten amables con tus necesidades y límites.
Técnicas de autorregulación emocional
La sobre estimulación puede ser un rasgo difícil de manejar debido al estrés que puede llegar a generar. Para abordar esta característica es importante reconocer que, si bien no todos los aspectos de las situaciones que te sobre activan están en tu control, sí hay algo que puedes hacer para que tus respuestas a ellas no resulten en estrés excesivo.
Para la gestión del estrés, Karina Zegers sugiere:
- Busca el origen del estrés que sientes.
- Pregúntate qué puedes hacer para mejorar la situación y quitarte factores estresantes (cambiar algo en tus circunstancias, en tu actitud o en ambos terrenos).
- Haz algo para aliviarlo: ejercicios de relajación, meditar, dar un pequeño paseo, respirar profundamente, dormir, realizar una actividad creativa o cualquier otra técnica que suelas utilizar y que te funcione.
Otras ideas que la autora proporciona para aliviar el estrés y la sobre estimulación son:
- Aprender un mantra y repetirlo en momentos complicados.
- Hacer respiraciones profundas, concentrándote en el flujo del aire.
- Beber sorbitos de agua e imaginarte cómo el líquido va bajando por tu cuerpo.
- Salir a caminar.
- Tomar té relajante.
- Tensar y soltar la musculatura de los hombros varias veces, luego respirar profundamente, levantar la cabeza, enderezar la respalda y fijarte en el contacto de los pies con el suelo.
- Escuchar música que te guste con audífonos.
Recuerda que estas son solo algunas ideas y no necesariamente responden a tus necesidades. Conocerte e identificar lo que necesitas te permitirá encontrar técnicas y formas de gestionar el estrés y la sobre estimulación.
Importancia del descanso y los espacios de calma
Ante el estrés que puede generar la sobre estimulación, el descanso y la calma se vuelven herramientas de gran importancia para las personas con alta sensibilidad. En ocasiones, el sueño puede ser una de las técnicas que pueden ayudar a gestionar el estrés, sin embargo, es común que debido a la sobre estimulación, haya dificultad para conciliarlo.
Puedes realizar algunas de las técnicas para gestionar el estrés antes mencionadas antes de acostarte en la noche para facilitar la conciliación del sueño. Asimismo, si durante el día identificas la necesidad de descansar, permítete tomar una siesta antes de continuar con tu día.
El autoconocimiento y el respeto a tus límites te permitirán proporcionarte espacios de calma en situaciones estimulantes. En tanto más conozcas tus necesidades e identifiques los factores que te generan estrés y aquellos que te brindan calma, serás más capaz de atravesar situaciones de una manera más amable contigo.
Recuerda que la alta sensibilidad es un rasgo más de tu carácter, y que si bien forma parte de ti, no es lo único que te define y no representa una etiqueta limitante que dicta cómo debes de ser y actuar. Eso lo decides tú.


¿Cuándo buscar orientación psicológica?
Como se ha mencionado antes, la alta sensibilidad no es un trastorno, pero cuando no se cuenta con estrategias adecuadas, puede generar malestar o interferir en el bienestar cotidiano. En estos casos, el acompañamiento psicológico con terapia individual puede ayudarte a identificar tus necesidades y a construir formas de relacionarte contigo y con el entorno de manera más equilibrada.
Asimismo, si el estrés y la sobre estimulación están teniendo efectos negativos en tu bienestar y en tu salud física, por ejemplo, si presentas gran dificultad para conciliar el sueño, pérdida de apetito, falta de energía, episodios depresivos o estrés excesivo, es importante que busques atención médica y psicológica que pueda ayudarte a atender estos efectos.
Si sientes que la sensibilidad que experimentas está interfiriendo con tu bienestar o tus relaciones, no estás solo/a. En R&A Psicólogos te acompañamos a comprender tu forma de sentir y construir herramientas para vivir con mayor equilibrio y claridad.
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Referencias
- Chacón, Antonio; Pérez Manuela y De la Serna, Juan Moisés. (2021). ¿Eres Altamente Sensible? Descubre todas las claves. Disponible en: https://www.researchgate.net/profile/Juan-Moises-De-La-Serna-2/publication/350787040_Eres_Altamente_Sensible_Descubre_todas_las_claves/links/6071acb3a6fdcc5f77969d39/Eres-Altamente-Sensible-Descubre-todas-las-claves.pdf
- Villagran, Pablo, (2021). Personas altamente sensibles, guía esencial para PAS. Edición Kindle
- Zegers, Karina. (2016). Personas altamente sensibles. La Esfera de los Libros.
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