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5 CONSEJOS PARA SALIR DE UNA RELACIÓN TÓXICA

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Cómo salir de una relación tóxica de pareja

¿Por qué es tan difícil salir de una relación tóxica?

Las relaciones tóxicas afectan la salud y la autoestima de los miembros de la relación, provocan infelicidad e insatisfacción, y a pesar del sufrimiento que ocasionan es muy difícil salir de ellas. ¿Por qué sucede esto? Para responder esta pregunta, es fundamental entender que existen dos tipos de relaciones, las relaciones sanas, que son de tipo ganar-ganar, y las relaciones tóxicas que son de tipo perder-perder. Evidentemente no existen relaciones en las que todo sea ganar-ganar: todas las relaciones tienen algo de sanas y algo de tóxicas. Sin embargo existen relaciones que están atrapadas en el polo del tipo perder-perder, y son las que llamamos relaciones tóxicas. El gran problema que existe en el tipo de relaciones tóxicas y por lo que es tan difícil salir, tiene que ver con una confusión en la que ambos en la relación experimentan este perder-perder como un perder-ganar. Es decir que parte del problema de una relación tóxica es que ninguno logra ver ni experimentar que ninguno obtiene una ganancia. En lugar de ser capaces de ver y experimentar que ambos pierden con la manipulación, la descalificación, los comentarios hirientes, la privación de la libertad al otro, se cree y se vive como si solo uno perdiera, el lado débil (la víctima), y el otro ganara (el fuerte).

relación tóxicaLa relación tóxica y los problemas no resueltos de cada uno en la pareja

Es muy revelador que en las relaciones tóxicas sometidas a un análisis, encontramos que ambos han vivido una experiencia en el pasado (incluso en su infancia) relacionada con el tema que les hace sufrir actualmente. Así, por ejemplo, una mujer, Ana, que sufre actualmente de actitudes manipuladoras y controladores de su pareja en la relación, es probable que haya sufrido en la infancia debido a un tema similar o equivalente; tal vez precisamente eso mismo, haber tenido un padre o una madre sobreprotectores y controladores que, en su experiencia, la privaban de su libertad. Esto constituye un reto que tendrá que asimilar en adelante, y este reto tiene que ver con ser capaz de poner una fecha límite a esta experiencia de pérdida o de sufrimiento que vivió en el pasado. Ahora bien, hemos escuchado decir que existen riesgos en las familias de repetir patrones. Precisamente tiene que con esto: es posible afirmar hay una tendencia a encontrar en la vida adulta aquello que nos hizo sufrir en el pasado y que precisamente quisimos enterrar en el pasado, en la medida en que continua siendo un problema no resuelto.

Es decir, que el hecho de encontrarnos esta situación en la vida adulta es un síntoma de que sigue siendo un problema que no lo hemos resuelto adecuadamente, y la relación nos confronta y fuerza a que lo atendamos en el presente. Y lo complicado del asunto es de que es algo recíproco, es decir que tanto uno como el otro presentan esta tendencia. Así, por ejemplo, es probable que la pareja controladora de Ana, Juan, haya sufrido a su vez quizás de abandono en su infancia (o de alguna otra situación equiparable), y el miedo a ser abandonado lo empuje a querer controlar actualmente a su pareja.

Como vemos, las inseguridades o problemas no resueltos de cada uno afectan a las inseguridades del otro. Por un lado, Ana, al buscar libertad y actuar con cierto miedo a que el otro le quite su libertad, posiblemente tenga comportamientos de buscar ser más independiente de lo usual, y además sea más susceptible de lo usual a acciones que sugieran controlar su vida. Esta búsqueda de independencia probablemente sean difíciles de asimilar para Juan, y tienda a tomarlo como una amenaza de abandono, y su reacción probablemente sea la de querer tener más control sobre ella, para evitar sentir este distanciamiento (que no es capaz de sentirlo como algo distinto a una amenaza). Y este intento de control de Juan, a su vez, llevará a Ana más lejos en afirmar su independencia y desapego, afectando nuevamente a Juan. Esto genera una dinámica que puede ir en escalada indefinidamente, haciendo el ambiente en la relación sumamente tóxico y poniendo en peligro la relación misma.

De este modo, entonces, podemos afirmar que existen muchas formas en las que una relación puede volverse dañina, y todas tienen que ver con una incapacidad de ambos en la relación para asimilar adecuadamente problemas no resueltos individuales de su propio pasado. Esto quiere decir que todos estamos expuestos a que nuestra relación se torne tóxica o dañina, en tanto que no hacemos frente a los retos que surgen a la hora de relacionarnos.

Ejemplo en que una relación puede volverse tóxica o dañina

Pensemos en una mujer que en su infancia sufrió de abandono por parte de su padre, y tiene el reto de asimilar que una persona que no le ha dado importancia a ser confiable (su padre, en tanto que abandonó la familia) le hizo daño y por lo tanto le hizo perder algo. Asimilar esto, tiene que ver con ser capaz de que la pérdida (eso que se perdió) no sea para siempre, es decir ser capaz de recuperar lo que se perdió. En ese sentido, si el abandono le hizo sentir que valía menos pues su propio padre no quiso estar a su lado, entonces asimilarlo tiene que ver con recuperar ese valor propio; con no permitir que sea algo que se ha perdido para toda la vida. Para entender este proceso de asimilación podemos pensar en la imagen de cicatrizar una herida, de modo que no andemos por la vida con una herida abierta.

Ahora bien, por difícil parezca creerlo, no siempre tomamos la decisión de asimilar este problema, y tomamos decisiones, inconsciente o involuntariamente, que hacen que vivamos con problemas no resueltos. Por ejemplo, esta mujer que sufrió de abandono de niña, puede tender de adulta a terminar con las relaciones en el momento que “cree” que la relación tiene conflictos, o teme que su pareja se puede ir. Esto, lejos de ser un mecanismo de defensa, es una manera de decidir vivir con el miedo a que el otro se va a ir, y este miedo tiene que ver, necesariamente, con un sentimiento de que uno vale menos, de que no se tiene lo necesario para que el otro se quede con nosotros. Y no es un mecanismo de defensa simplemente porque no nos está defendiendo de nada, de hecho nos está perjudicando pues nos permite continuar con la sensación y experiencia de que valemos menos (en lugar de estar incómodos y avergonzados con esto, nos da la ilusión de que nos estamos protegiendo).

Otra consecuencia de un abandono puede ser el tender a engañar o ser infiel en las relaciones. Sin embargo, lo que no ve el hombre o la mujer que engaña, es que al serlo está restando importancia a la confianza, al ser dignos de confianza o al ser confiables. De alguna manera, es una acción que está conectada directamente con lo que este hombre o esta mujer sufrieron de niños, pues la persona que los abandonó y les hizo sufrir debido a no ser confiables y por no estar ahí. De alguna manera, la persona infiel que sufrió de abandono hace con sus parejas exactamente lo que le hicieron a él o a ella de niños: no ser confiables sin importarles que el otro sufra. Se podría decir que con esto sigue los pasos del padre que lo abandonó, y que lo coloca en una posición de alguien que gana algo con respecto a quien hace sufrir. Y el gran problema de esto es que al hacer esto, al colocar a la persona que nos hizo sufrir y perder algo importante como una persona ganadora, de éxito, al mismo tiempo estamos colocándonos y resignándonos en una posición de quien pierde. Es una manera de resignarnos a que la pérdida que sufrimos de niños al algo que no podremos recuperar. Que nunca podremos dejar de valer menos, y lo único que podemos hacer es lo mismo que nos hicieron, tratar de que el otro sufra y se sienta menos, como yo. Evidentemente es una triste historia, y no se aplica únicamente al sufrimiento del abandono o las acciones de infidelidad sino a un aspecto amplio del sufrimiento humano, y sin embargo es más cotidiana de lo que pensamos.

Razones por las que no es fácil salir de una relación tóxica

Si estas en una relación tóxica es probable que te hayas dado cuenta de que no es fácil salir. Es importante que te esfuerces en lograrlo y no pierdas confianza de que es posible. Entre las razones por la que no es sencillo salir de una relación están las siguientes:

  1. Una relación tóxica es difícil de dejar, principalmente, por lo bien que te hace sentir, a pesar del daño que sufres y del que eres consciente, de la culpa y de que amigos y familiares te digan que no te conviene. En primer lugar tienes que tener presente que vives un estado de confusión, en el que, a pesar de estar consciente de que tu pareja te hace daño y que la relación no te conviene, al mismo tiempo algo te hace sentir “muy bien”; como si necesitaras o dependieras de la relación para tener calma y estabilidad. La realidad detrás de esto tiene que ver con miedos, inseguridades, baja autoestima, manipulaciones, chantajes y una incapacidad de ambos para ver las dimensiones del problema.
  2. Pensamos que con el tiempo los problemas desaparecerán, pero lo cierto es que dejar correr el tiempo no arreglará las cosas. Es necesario actuar pronto y lograr encontrar lo que se necesita para salir de la relación. Tienes que tener presente que si existen estos conflictos así de graves en la relación es porque ninguno de los dos está siendo capaz de atender los retos que surgen en la relación (que son algo así como problemas individuales no resueltos del pasado mal manejados).
    Creer que con el tiempo se irán estos problemas es como pensar que seguir ignorando estos retos se resolverá el problema.
  3. Creemos que podemos cambiar a nuestra pareja, pero lo cierto es que nunca podrás cambiar a la persona tóxica con quien estás. De hecho, hacer depender de que el otro cambie para estar bien es una forma de bloquearte el paso, y que se vuelva imposible salir de la relación. Esta posibilidad necesariamente depende de ti.

Consejos para salir de una relación tóxica:

  • Intenta alejarte de la persona tóxica. No pierdas oportunidades que tengas por alejarte un tiempo de la persona tóxica. Esto te puede ayudar a perder las rutina y el hábito de ver a esta persona y puede dar espacio a percibir las cosas diferente.
  • Aprovecha este tiempo para conocerte más a ti mismo. Haz cosas para ti, descubre cosas que solías hacer antes de estar en esta relación, busca a amistades nuevas o anteriores a esta relación.
  • Haz perder el poder que la persona tóxica tiene sobre ti.
  • Hazte preguntas convenientes: -
    - ¿Realmente merezco estar en esta relación tóxica?
    - ¿Quiero vivir de verdad así? ¿Me puedo imaginar todos los días de mi vida adentro de esta relación?
    - ¿Mi vida sería mejor sin esta relación?
    - ¿Por qué siento atracción de este tipo de relaciones?
    - ¿Cómo puedo retomar las riendas de mi vida?

1) Acaba con el autoengaño

El primer paso para poder salir de una relación tóxica es reconocer que estás en una. Manténte abierto a las percepciones y opiniones que te puedan hacer amigos y familiares. Si bien no necesariamente sean acertadas, es importante que simplemente las tengas en cuenta y no te cierres a las personas que son importantes para ti. Hazte preguntas sobre cómo te sientes después de ver a esta persona, si te hace sentir débil o te anima. Cuando no estás con la persona, pregúntate si tienes deseos de verla, o si sientes que algo malo va a pasar si no la ves, o si lo sientes como obligación. Pregúntate si sientes miedo antes o después de pasar tiempo juntos, o si te sientes intimidado(a), decepcionado(a) o lastimado(a) por cosas que te dice o te hace.

2) Tú no eres el único culpable de que la relación no funcione

El paso más importante para desprenderte de una relación tóxica es darte cuenta que a pesar de que lo que la pareja te diga, tú no eres el único culpable o responsable de que no salgan bien las cosas en la relación.

3) Conoce cuál es el antídoto de lo tóxico de la relación

Si no hacemos frente adecuadamente a los retos que surgen a la hora de relacionarnos como pareja, nuestra relación puede volverse tóxica. Estos retos tienen que ver con problemas no resueltos que cada uno arrastra de su propio pasado, y que salen a flote en una relación importante debido a la confianza, la intimidad y la cercanía. Llamamos tóxico a las consecuencias de un mal manejo de estos problemas no resueltos, por lo que el antídoto tiene que ver en primer lugar con identificar cuál es este problema no resuelto con el que nuestra relación nos confronta. Esto quiere decir que, independientemente de continuar o no con la relación, es necesario atender estos problemas no resueltos. Ya que, de hecho, romper de tajo con una relación no es garantía de que el problema terminé ahí. Pues existen riesgos de que puedas volver a entrar en otra relación tóxica en el futuro. Esto tampoco significa que hay que quedarse adentro de la relación. Cuando una pareja se hace mucho daño es muy difícil resolver los problemas, y pocas veces son capaces de encontrar la fuerza para hacerlos. Por lo que conviene romper y distanciarse de la relación tóxica.

4) Identifica las conductas tóxicas tanto de uno como del otro

Es muy probable que ya tengas identificadas cuáles son las conductas tóxicas en tu relación de pareja, solo que las ves con ojos inocentes y encuentras formas de justificarlas. Identificar los comportamientos tóxicos tiene que ver con aprender a ver el modo de relacionarse el uno y el otro desde una perspectiva diferente. Cuando dices: “en el fondo es una buena persona, yo le ayudaré a darse cuenta cómo actuar”, o “es celosa conmigo porque me quiere”, o incluso “me golpea porque ha sufrido mucho », en todos estos casos se trata de conductas tóxicas que debes evitar.

5) Di no al miedo, mereces algo mejor

Es importante que se dé cuenta que puede vivir sin esta persona. La razón principal por la cual permanecemos en relaciones tóxicas demasiado tiempo tiene que ver, la mayoría de las veces, con el miedo a no poder encontrar a alguien mejor. Esto ocasiona que soportemos muchas cosas que no deberíamos de tolerar. Un hombre que fue abandonado de niño por su padre, por ejemplo, puede permitir actitudes y acciones de su pareja que lo dañan, por miedo a que su pareja lo abandone.

 

 

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